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DIOS TOLERA LO INTOLERABLE; ES IRRESPONSABLE E INCONSECUENTE. NO ES UN CABALLERO. (Don Jaime de Astarloa.- El Maestro de Esgrima)
ESCRIBIR ES METERSE EN CHARCOS. (Juan de Mairena.- Maestro Vidriero)

1/6/07

La Peregrina.

Colgado en El Café del Foro > enero/06

 
No es una bicicleta cualquiera, es La Peregrina.
Tiene nombre propio desde Mayo del 2004, ganado a pulso, en buena lid, tras llevarme a su lomo los 556 kilómetros que, con algunas vueltas de más por extravíos en el páramo, separan Burgos de Santiago de Compostela.

Y es una bicicleta humilde, no crean. Desde luego no fabricada para tales travesías pero, ...... a la fuerza ahorcan. Siendo la más pobre de las cuatro que navegaron juntas, llegó al mismo tiempo que las otras, eso sí, tan maltrecha como el Capitán Pedales que, más muerto que vivo, se aferraba a su manillar como a un clavo ardiendo, mas para no caer que para conducirla.

La Peregrina fue un regalo de Reyes (Magos, quiero decir), de hace ya unos cuantos años. Siempre me ha parecido que los regalos no son mejores o peores por lo caro, o por lo raro, o por lo dificultoso de encontrar, sino por lo oportuno. Y La Peregrina, ya ven que siempre me refiero a ella con mayúsculas, fue un regalo oportuno. Oportuno y agradecido, agradecido y aprovechado. Tan aprovechado que salvo casos de catástrofe o calamidad pública, no ha pasado semana en que no la sacara a pasear. Nos gusta perdernos por el monte, o por el paseo de ribera, la música en los oídos, para soñar caminos. No se trata de competir, ni siquiera de mejorar la condición física, se trata de pasear, de divagar, fantasear, pensar, soñar. Está acostumbrada a detener la marcha para sorprenderse con las andanzas de un conejo o comprobar si el pescador de turno engancha algo a la caña de la que tira con esfuerzo. Alguna que otra vez, me ha tocado a mi cargar con ella sobre mis costillas, pero he de afirmar en su descargo que soy yo quien elige los itinerarios y que para perderme no hace falta que vaya al Dakar. Nunca me ha fallado. Espera sumisa en el garaje hasta que alguno de mis compañeros de tenis me deja tirado o yo me acuerdo que existe.... y nunca dice que no.

Se me viene a la memoria una procacidad, un desahogo, pero no me parece oportuno hablar de mujeres cuando estoy hablando de bicicletas, aunque al final, como a mi amigo el Delicado, lo que me apetezca es terminar hablando de tías. Se sorprenderían de las similitudes que podemos encontrar.... dicho sea sin animo de ofender y salvando las distancias, que ustedes son muy suyas y enseguida se me van a subir a la parra, entre una bicicleta y una mujer.

Y, hablando de mujeres, ¿saben aquel del misionero que iba por la selva amazónica evangelizando a un grupo de salvajes?.... pues sí, diez o doce aborígenes le seguían y cada vez que el misionero se encontraba con algo nuevo lo nombraba en castellano para que lo repitiesen los guripas. - Serpiente, decía el misionero. - Serpiente, repetían los indios. - Cascada, insistía el clérigo. - Cascada, le hacían coro los otros. De improviso, al doblar un recodo, se topan con un nuevo misionero que se estaba follando a una india, ¡uy, perdón!, quise decir “evangelizando” a una india. El clérigo, para salir del paso, exclama - Bicicleta...... y continua rápido la marcha. Pero tiene que detenerse porque uno de los indios ha sacado su cerbatana y, de un escupitajo, le ha clavado un dardo envenenao al misionero follador.
Todos vuelven la cara hacia el agresor preguntándole sin palabras la razón del clericidio. Y el indio, mu cabreao, dice:
- Bicicleta, mía.

Cicloturismo en Cabo de Gata.

La mujer de La Rambla.

Colgado en El Café del Foro > diciembre/05

Desde que llegó la modernidad a mi ciudad, bendita sea la hora, cuando se quiere ofender a una mujer, cosa que sucede en contadísimas ocasiones y siempre previa provocación previa y grave, se le dice: “Anda, que te pareces a la mujer (de) la Rambla”.

El asunto tiene su miga. Con “la mujer la Rambla” nos estamos refiriendo a una estatua de mujer, mitad de un grupo escultórico del granaino Miguel Moreno titulado El Saludo, y colocado en la zona más al sur de la Rambla de Almería, ya en los aledaños del puerto.

Los colectivos feministas de Almería, cuando vieron la que se les venía encima pusieron el grito en el cielo y armaron la de Dios es Cristo. Hasta tal punto formaron bulla, el proyecto ya aprobado, que el concejal de Cultura del ayuntamiento, hasta los mismos güitos de tanta algarabía, se atrevió a exponer en un pleno municipal que (ad litere) por buena que fuera una mujer y por malos que fueran unos prismáticos, siempre se verían las cosas más claras con ayuda de los prismáticos que con la ayuda de las mujeres. 
No dimitió porque ya saben sus mercedes que, en este país, el fenómeno de la dimisión de un político no se ha producido nunca, ni se producirá, pero la concejala de Asuntos Sociales, Carmen Pitanzas, allí en el mismo pleno, le arreó una hostia que le puso mirando a Pamplona.

El incidente ocupó durante días los medios de comunicación locales e incluso fue referido a nivel nacional, lo que contribuyó a que el prestigio del concejal en cuestión subiera como la espuma y hoy sea diputado nacional y uno de los líderes autonómicos de su partido.
Bueno, pues con zarabanda y todo, Santa Rita Rita....... las estatuas se colocaron en el lugar que ocupan para admiración y solaz de todos los almerienses.

Este comentario debería acabar aquí, y así sería si mi corrector de estilo no me hubiese apercibido de que quizás sus mercedes, poco al tanto del gracejo y la mala uva andaluza, no reparen en el chiste, en la razón del alboroto de mujeresencrespadas.com.

Verán ustedes, cuando Manolo (a) el Piyayo le dice a su Carmen, con to el cariño del mundo, aquello de que es “la mujé la Rambla”, lo que le está diciendo es que es GORDA, FEA, VACÍA POR DENTRO Y NO TIENE NI PIES NI CABEZA.
Tal como se los cuento.


-Rambla de Almería / El saludo.

Ana y Eloisa.

Colgado en El Café del Foro > diciembre/05

 
Se llamaban Ana y Eloisa, y andaban en la veintena.
Ni sé como se llamaba él ni lo he interesado. Ellas trabajaban en una frutería y se habían levantado a las cinco de la mañana para descargar un camión de fruta. Él, regresaba de una noche de fiesta, puesto de todo menos de mesura. Sus ojos ciegos, su cerebro ciego y su coche ciego se llevaron por delante el ciclomotor de las dos chicas, detenido ante un semáforo en rojo, hasta estamparlas contra la pared del museo arqueológico.
El mismo lugar en el que ahora, acentuando un dramático reguero de grasa y sangre, dos rosas rojas pegadas apresuradamente sobre el muro, las recuerda.

Del homicida… ¿qué deciros? Si acaso que comentó a los policías que actuaron que…. “pagaba el seguro”, y que se negó a la determinación alcohólica. Que ha cercenado dos vidas de un tajo y ha comenzado a llevarse, a pedacitos, las de otros. Que ha obtenido la atormentada titulación, cum laudem, del golfo que vive habitualmente paseándose por el filo de la navaja. Filo que, con demasiada frecuencia, termina degollando antes a los que rodean a esta clase de bichos que al bicho mismo, cosa que también termina sucediendo antes o después.

De ellas, y dejando al margen otras valoraciones (muerte por traumatismo cráneo-encefálico), que podían haber salvado la vida de llevar el casco puesto. O de llevarlo puesto, atado y asegurado, que viene a ser lo mismo.

Quizás hoy se aburran sus mercedes, hoy el jueves con foto no va a salir para nada simpático. Pero mi, digamos, deformación profesional me empuja a pensar en voz alta, a coger por la solapa a quién proceda y zamarrearle un poco, quizás a aquellos de ustedes que tengan hijos en la adolescencia, esa etapa de la vida que las más de las veces se va allá hasta los treinta.

Verán, el casco, en las motocicletas, es para llevarlo puesto. Pero puesto…… en condiciones, esto es, atado con esmero. Si el casco te lo colocas como si fuese una pamela, a efectos de seguridad, es como si te pusieses una pluma en el culo; en caso de golpe, es lo primero que va a salir volando.

En Almería, quiero suponer que como en todos sitios, todos los chicos…. TODOS, llevan el casco tipo pamela. Y son tan ignorantes que, por ignorar, ignoran que el no llevar el casco abrochado es tan denunciable, y además por la misma cuantía, que el no llevarlo.
Si juntas ignorancia (la de ellas), golfería (la de él) y mala suerte….. te vas al otro barrio.

Las navidades se han teñido de amargo para tres familias; pero sabe más amargo porque el trago pudo haberse evitado.

Flores tristes,
parecidas a la venganza,
parecidas al dolor;
mellizas de la desesperación,
gemelas de la incertidumbre,
pesarosas…… como el amor infiel.

Ya ven, el jueves también salió amargo.
.


-En su memoria / dos rosas sobre el muro.

Paco Peta

Colgado en El Café del Foro > julio/07


Me han comprado una moto. Una moto color burdeos con casco a juego, una moto urbanita, una moto de andar por casa, que va como la seda. Una preciosidad de moto.
Y, esta vez, ha sido un regalo…. de porque sí….. de aquellos que te hacen decir “no me lo puedo creer”.

No es la primera que tengo; me he desparramado ya con unas cuantas, más grandes y más pequeñas, pero esta vez, si me desparramo, será un desparrame consentido.

Así que andábamos hablando de motos, de las veces que había descabalgado de manera poco ortodoxa, cuando hice memoria de Paco-Peta.

Paco-Peta era un agromotero año 1960. Hoy, que estamos todos motorizados por demás, Paco-Peta pasaría desapercibido, pero en aquellos tiempos era la estrella, lo más de lo más, el más grande. Y si no el más grande, si el genuino, el único, era….. Paco-Peta, la simplicidad en persona.
Yo le recuerdo siempre a lomos de algo. Primero fue un borrico, luego el mulo, el tractor y, el remate de los tomates, la moto. La primera moto que tuvo Paco-Peta fue una Guzzi. ¿Se acuerdan sus mercedes de la Guzzi?

La Guzzi 1960 era aquella moto siempre de color rojo, con el cambio de velocidades en una palanquita situada al lado derecho del depósito de combustible. Una moto que tenía su principal amortiguador en su eje vertical, bajo el asiento del piloto, lo que hacía que se desplazase semejando el andar de un camello sahariano. La Guzzi de Paco-Peta.

Bueno, pues andaba Paco-Peta vacilando con su Guzzi cuando enamoró a la Remedios, la que luego sería su mujer, que Paco-Peta habría montado muchas motos, pero mujeres, que se sepa, sólo montó a la Remedios. La Remedios vivía con su padres en el cortijo Marchal, a unas cinco leguas del pueblo. 
Una noche de mayo, andaba Paco-Peta pelando la pava junto a la reja de Remedios cuando se puso a llover intempestivamente. ¡Que cojones intempestivamente! …. llovía de cojones, llovía el diluvio, llovía como el día que se ahogó Bigotes. Llovía tanto que el señor Ramón, el padre de la Remedios decidió, tras reunirse con su perro, que no era cosa que el muchacho volviese al pueblo con la que estaba cayendo. Y que sería buena cosa que durmiese en el pajar.

Así se dispuso y así se hizo. Se acomodó el pajar y todos se fueron a dormir. La Remedios a su cama, los padres a la suya, las gallinas al palo y Paco-Peta al pajar. A las dos de la mañana, ronquido arriba-ronquido abajo, un trueno horroroso sacudió los cimientos del cortijo despertando algunas de las gallinas y al señor Ramón. Este, quiso saber donde había caído el rayo, muy cerca sin duda, y salió al exterior a comprobarlo.

Llegó al pajar, lo abrió..... y allí no estaba Paco-Peta.
-¡La Remedios!, ese está con la Remedios, exclamó el cateto.

Así que cogió la escopeta, le metió dos cartuchos del 12 y salió disparao con el pensamiento fijo en perdigonear al pelapavas. Abrió la puerta de una patá, se echó la escopeta a la cara.... pero allí no estaba Paco-Peta. La Remedios seguía sola... y entera, que se supiera.
¿Dónde estaría Paco-Peta? ¡Con la qu’ estaba cayendo!

El señor Ramón puso en pie a creyentes y no creyentes y buscaron por todo el cortijo. La Guzzi estaba allí, pero Paco-Peta no aparecía. La Remedios comenzó a llorar desconsoladamente. En esas estaban cuando vieron acercarse una luz por el camino. Seguía lloviendo a mares y alguien, vacilante, se acercaba al cortijo.
Llegó al fin el del candil. Y el del candil era Paco-Peta.

-Pero.... Paco, mi arma, .... ¿de dónde vienes así?, le requirió la Remedios.
-Pues de donde voy a venir, mujé, de decirle a mis padres que voy a dormir aquí.

Esto, que es más verdad que el año que viene el Madrí tampoco ganará la Liga, no fue ni mucho menos la única hazaña motorizada de Paco-Peta.

Luego, ya de casado, tuvo una Lambretta. Ya saben sus mercedes que era una moto que cuando desembragaba, en primera, tenía un arrancar un poco brusco. Tan brusco que la Remedios sólo puso el culo en ella una vez, la primera. Paco-Peta embragó, metió primera, y soltó el embrague. La Remedios no estaba preparada y salió despedida hacia atrás. Lo doloroso no fue que esto ocurriera ante las amigas de la Remedios, ni siquiera que estuviera dos semanas sin poder sentarse del culetazo que pegó en el suelo; lo doloroso fue que Paco-Peta no advirtiera que había dejado en el suelo a su mujer hasta que llegó al pueblo siguiente y paró pa echar gasolina.

La fama de Paco-Peta se extendió en el tiempo y en el espacio. Fue conocido en toda la comarca y hoy, cuarenta y seis años después, yo les estoy entreteniendo con sus andanzas. Con todo, lo peor que te puede pasar a lomos de una moto no es que hagas el ridículo. Pero eso queda para otro día. 

-Imágenes; La moto de Paco-Peta y la del maestro Vidriero.

La historia según Mairena: Los de Lara.

Colgado en El Café del Foro > julio/06
EL ASUNTO DE LOS INFANTES DE LARA.
Un día tuve una historia, pero no tenía la foto. Ahora tengo la foto, pero ya no la historia.
Así que me veo en la necesidad, muy a mi pesar, de volver sobre mis pasos, de afrontar la incómoda tarea de desandar lo andado. Más incómoda aún cuando soy consciente de que si en un tiempo me quisieron las musas ¿?, ahora ni en pintura.
Con todo, la historia no era mía, sus mercedes la conocen de sobra....... A cazar va don Rodrigo y aún don Rodrigo de Lara con la gran siesta que hace arrimándose ha a un haya, maldiciendo a Mudarrillo, hijo de la renegada, que si a las manos le hubiese, que le sacaría el alma.

Prueba documentada y lapidada. .... yo sólo le puse el color de mi cristal, el que pretendo recuperar ahora.... si es que no he perdido, con musas o sin ellas, el sentido de la orientación y el del humor.
El señor estando en esto, Mudarrillo que asomaba:
-Dios te salve caballero, debajo la verde haya.
-Así haga a ti, escudero, buena sea tu llegada.

En un país siempre cainita, había hace mil años, y ahora, una ciudad llamada Salas. El jefe de la cábila, Gonzalo Gustios, había tenido, hasta entonces, siete hijos. En aquellos tiempos, se follaba desaforadamente porque no había tele ni nada que distrajese.
-Dígasme tú el caballero ¿cómo era la tu gracia?

Un mal día, los siete Infantes de Salas (o Lara que dicen otros) asistieron a la boda de una hermana de su padre, doña Lambra de Bureba. La novia, que era un putón verbenero, dio la nota ya en los propios festejos. Se dice, no hagan sus mercedes demasiado caso, que el asunto empezó con que si uno de Lara, que si uno de la Bureba, que si uno de Lara valía por cien de la Bureba..... y pamplinas por el estilo. Doña Lambra se ve que quiso probar por ella misma y..... la pillaron en el baño con un primo suyo. Y cuando digo “pillaron”, quiero decir que “la pillaron”. Uno de los siete Infantes, que fue el pillador, al modo de uno de los siete niños de Écija, paseó al primo follador por el filo de su gubia y allí se armó la de Dios es Cristo, pero en medieval. La de Bureba, enredadora como todas, quiso cargar el muerto..... o el polvo..... o las dos cosas, al de Salas. Y con la falda aún arremangá y el corpiño desaliñao se presentó ante su novio Ruy Velázquez, o lo que es lo mismo Don Rodrigo de Lara, clamando venganza y exigiendo justicia por tos los santos del cielo. Don Rodrigo, a aquellas horas, ya lucía más cornamenta que Islero, que saben sus forerías fue el toro que mató a Manolete.

-A mí me dicen Rodrigo y aún don Rodrigo de Lara, cuñado de Gonzalo Bustos, hermano de doña Sancha; por sobrinos me los hube los siente Infantes de Salas.
El cornudo, para complacer a su esposa –más le valiera tirarla al río- y lavar lo que quieran hubiera que lavar, se alió con los moros, gente malaje donde las haya, que ya ocupaban, como ahora, media España.

-Espero aquí a Mudarrillo, hijo de la renegada; si delante lo tuviese, yo le sacaría el alma.
Del encuentro entre gente tan torcida (qué me recuerda a mí esto?), no podía resultar nada bueno. Y resultó que los huesos de Gonzalo Gustios dieron presos en una mazmorra de Córdoba y, lo que es peor, las cabezas de los siete Infantes, incómodamente separadas de sus troncos. El Gonzalo, ajeno a la suerte de los Infantes, aprovechó el rato de presidio para “evangelizar” a Zaida, hermana de Almanzor, y con tanto ardor abrazó la mora el tronco de la fe, que a los nueve meses parió a Mudarra, hermanastro de los descabezados Infantes.

-Si a ti te dicen Rodrigo y aún don Rodrigo de Lara, a mí Mudarra González, hijo de la Renegada, de Gonzalo Gustios hijo, y alnado de doña Sancha......
Pero como nunca la felicidad es completa y el malvado es malvado hasta su condenación eterna, visto que don Gonzalo vivía en la mazmorra como un guarro en un charco, Don Rodrigo no tuvo otra idea que enviarle, vía MRW, las cabezas de sus siete hijos, que a esas alturas ya tufaban pa espantar.
Tantas lágrimas derramó el preso, después de haber derramado tantas otras cosas sobre Zaida, que Almanzor, el Grande, le dio la libertad.

..... por hermanos me los hube los siete hermanos de Salas; tú los vendiste, traidor, en el val del Arabiana; más si Dios a mí me ayuda, aquí dejarás el alma.
Corrió el tiempo para todos excepto para la venganza, que no tiene fecha de caducidad. Mudarra se hizo hombre y Gonzalo Gustios anciano. El uno puso el brazo, el otro el motivo. Encontraron a Ruy Velázquez cuando se entregaba al sano vicio de la siesta.
-Espéreme, don Gonzalo, iré a tomar las mis armas.

Don Gonzalo, impasible, le miró como si en vez de su rostro vislumbrara su alma. Susurrando, casi una oración, se le oyó decir al tiempo se daba la vuelta y su mano apretaba breve, pero intensa, el antebrazo de Mudarra.
-El espera que tú diste a los infantes de Lara: Aquí morirás, traidor, Enemigo de doña Sancha.

Y allí mismito, debajo de la higuera (o era un haya?) Mudarra ensartó al traidor cual si fuese un pincho moruno.




Placa conmemorativa en la casa/prisión.
Entrada a la casa donde estuvo, preso y follador, allá por el año 974, Don Gonzalo Gustios.

La Conejera

Colgado en El Café del Foro > mayo/06
Saben sus mercedes que yo no pretendo enseñarles nada, pero encuentro gratificante sacudir la aridez de vuestros días, arar el barbecho empedernido de vuestro pensamiento y asomaros a los balcones a los que yo me asomo. Es el caso.

Sostenía mi maestro un consejo latino algo superfluo, si vis pacem para bellum, porque el hombre es por naturaleza peleón y para guerrear está siempre más o menos paratus. Y andaba en esta reflexión cuando, mañanita de sol, acudía al muelle de levante, lugar donde se encuentra amarrada La Conejera si no navega las aguas del mar de Alborán, escenario natural de sus correrías.


La Conejera, contra lo que pudiera parecerles, no es un rincón de mi cortijo, sino un patrullero tipo P-30 de la Armada Española en el que hizo la mili, cuando era obligatorio hacerla, el Bernardo, mi compadre. La misma que tienen en la foto, cobijada a la sombra de la Alcazaba. Y tenía yo interés en verla de cerca porque el Bernardo, mi compadre, cuenta y no para de sus andanzas marineras, a tal punto que más pareciese que había servido en el Juan Sebastián Elcano que en un buque ligero de 33 metros de eslora por 5 de manga, y con un calado de sólo 1.4 metros, lo que hace que el mar lo zarandee a modo a poco que se ponga farruco.
El tener la curiosidad, las intenciones –como diría el del corral- y conocidos de buena voluntad hasta debajo de la cama, puso mis pies esta mañana sobre la cubierta secante, papel de lija pa que me entiendan, del P-31. Cuando el Bernardo hizo la mili, esto es, cuando había que hacerla por cojones y porque así lo mandaban Don Francisco y la Santa Madre Iglesia, la dotación de La Conejera era de 15 hombres. 

Hoy, perdida la conciencia de Patria, del destino en lo universal, de arrimar el hombro y algunos papeles más, se han de apañar con sólo la mitad. Y aún con sólo la mitad, aquello parece mucha gente para tan poco barco. La relación hombre/espacio aparece maltrecha. Y si la sensación de intimidad es mínima para todos, la carencia se acentúa, o al menos eso imagino en mi rusticidad, en la única mujer que forma parte de la tripulación y que comparte camarote, baño, olores, ronquidos, bufidos y otras miserias de la condición humana, con el resto de la marinería. La que yo vi es voluntaria, pero me explicaron que también podría ser forzosa. A juzgar por su semblante, por su actitud, no lo llevaba mal en absoluto. De cualquier forma, tengo claro que para trabajar aquí es condición sine qua non que te guste mucho la mar, y si eres mujer...... aun más.


Lo primero que me sorprendió, porque fue lo primero que visite, es que la mitad del barco es máquina. No me engañaba el Bernardo. Los motores ocupan dos tercios del sollado del barco y, la sala de máquinas, motores a tope y navegando, debe semejarse en mucho a las calderas de Pedro Botero. Hasta tal punto el ruido y el calor son extremos en aquel compartimento que los hombres de máquina hacen su guardia en un camarote anexo que los separa, sólo un poquito, de aquella caldera. La cruz viene cuando, de vez en vez, hay que examinarla de proa a popa. Entonces, agarrados a los asideros como pulpos, caminando por un angosto pasillo, no es infrecuente que un golpe de mar los lance sobre la máquina que, prácticamente al rojo, les causa quemaduras de las que no matan, pero si duelen. 

Recorrida la sala de máquinas, agazapados como zamacucos por el estrecho pasillo central que separa los dos motores Diesel de 2.800 c.v., 25 nudos, llegamos al pañol, el último habitáculo del barco, que sirve como almacén, desván y cuarto de las ratas para marineros díscolos.
Ya volvía sobre mis pasos cuando reparé en una pequeña puerta circular, estanca, d’ esas que vemos en las pelis de submarinos, no más de 60 centímetros de diámetro, con la inscripción SERVO, situada en el panel trasero del pañol.
-¡Coño!, me dije, esto va a ser el servofreno del barco. Casi, casi. La angosta trampilla da acceso, y lo de acceso es un eufemismo, a un pequeño habitáculo, casi un escondrijo, donde caso de fallo en el sistema hidráulico de gobierno, tendrían que meterse tres hombres, a gatas, para desde allí manejar, a golpe de brazo por no decir algo más sonoro, el timón de la nave.

A fin de reponerme de la impresión que supuso para alguien pegado al terruño como yo la visión de lo anterior, tuvo la amabilidad el Comandante del patrullero de compartir conmigo su camarote, también mínimo, y en el que llamó mi atención una placa en la que se encuentra grabados los nombres de todos los Comandantes que tuvo el navío desde su botadura, y ya van unos cuantos.
Visitamos luego la sala del radiotelegrafista, que también hace de oficina, y que dado su tamaño puede hacer de una u otra cosa, pero no de las dos a la vez porque sólo tiene sitio para un hombre; el puente –a buen seguro lo más espacioso del barco- y la cocina, que dicho lo dicho ya podrán imaginar sus mercedes que no es la del Mesón del Alabardero. En este punto me explicaron que cuando el navío tenía su tripulación al completo, figuraban destinados dos “hosteleros” que cumplían la misión de dar de comer a sus compañeros.
Hoy comen gracias a que un Cabo 1º marinero, de forma voluntaria y altruista, y con más moral que el Alcoyano, desfoga su pasión culinaria en la pequeña cocinita de La Conejera.

Acabamos la visita en la cubierta de proa, sin duda el lugar más amable de la embarcación, junto a una AA Oerlikon de 1 20mm. convenientemente enfundada y que no habrá tenido que ser usada salvo para ejercicios rutinarios, en los 25 años de vida del barco.
Ea, por hoy ya he arao convenientemente el tedio de vuestro sábado. La imagen que les traje no es la imagen de un barquito. Es la imagen de 25 años de historia con otras muchas historias dentro. Y para mí, que hice la mili a lomos de mi arao por aquello de ser hijo único y con los pies planos, gente como el Bernardo merecen que me quite el sombrero aún a riesgo de escaparatear mi incipiente calva.
.
la conejera
-La Conejera en los tiempos que atracaba en el muelle de levante del puerto de Almería; al fondo La Alcazaba.

NOTA DEL MAESTRO VIDRIERO:
La Conejera dejó de tener su atraque en el Puerto de Almería en Septiembre de 2006, no siendo sustituída por ningún otro navio.
En la mañana del 21 de febrero 2012, en el Arsenal Militar de Cartagena, se celebró el acto de transferencia a la Marina senegalesa de nuestro patrullero, después de que hubiera causado baja en la Armada española, en cumplimiento del acuerdo adoptado por el Consejo de Ministros del 7 de octubre de 2011, por el que este buque y su gemelo “Dragonera” han sido vendidos por el precio simbólico de 100 euros cada uno a Senegal y Mozambique, para su dedicación a tareas de vigilancia marítima. Durante la travesía a Senegal, y para garantizar su llegada a destino en perfectas condiciones, la patrullera fue escoltada por otro buque de la Armada Española.

31/5/07

El loco de la estación.

Colgado en El Café del Foro > mayo/06

Ahí lo tienen. Se llama Alí Oudai, y su principal y única ocupación es dar vueltas, una y otra vez, a la plazoleta que tienen ante su vista. Mientras lo hace recita, incansadamente, una extraña letanía que pone los pelos de punta al mismo profeta.

Alí Oudai hace jornada de mañana o tarde. Esto quiere decir que si está por la mañana, no lo veré por la tarde, o viceversa, pero aún no pude averiguar que particulares razones le hacen escoger un horario u otro.

Alí es moro. Quedaría tal vez más fino, más políticamente correcto, que les dijera que es magrebí. Pero no, es moro. Quizá magrebí también, pero más moro que Muza. A saber como el señor Alí Oudai, del que consta que tiene la cabeza como un cencerro, arribó a las costas de la vieja Europa. Sólo tenemos la evidencia de que no sólo llegó, sino que se quedó. También es seguro que no vino en patera. Nadie embarcaría con un orate en su cayuco, pues como tienen sabido sus mercedes, eso trae un mal fario que te cagas. Y mucho menos en una travesía en la que la Parca tiene asiento reservado a la popa. Así que le suponemos hizo el viaje en clase turista de la Transmediterránea y con 5.000 dirhan’s en el bolsillo de la chilaba.

Tampoco les puedo dar detalle de con qué subsiste. Si reparan en la foto verán que sostiene un vaso en su mano derecha. Aunque lo fácil sería suponer que es güisqui, con cuyos efluvios estaría justificada la razón de su desvarío, el verdadero contenido del vasito es café con leche, siempre café con leche, donado graciosamente por el propietario de un bar cercano.

Así, mientras Alí continúa dando vueltas a la plaza como borrico a su noria, su gori-gori en la boca, los inquilinos del consulado de Marruecos, aledaño al lugar; los civiles, también aledaños; y el público en general, miran hacia otro lado. El loco porque lo es, los otros porque se hacen...... ¡vaya mundo de locos!
.

-Intermodal de Almería / El loco.