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DIOS TOLERA LO INTOLERABLE; ES IRRESPONSABLE E INCONSECUENTE. NO ES UN CABALLERO. (Don Jaime de Astarloa.- El Maestro de Esgrima)
ESCRIBIR ES METERSE EN CHARCOS. (Juan de Mairena.- Maestro Vidriero)

1/5/26

una batallita.

Corría el año 1977 y uno dio con sus huesos en Algeciras por imperativos del destino; uno más para mi viajada maleta. Aquel año un kilo de boquerones valía en el mercado 80 pesetas y el Betis le ganó la Copa del Rey -la primera del Rey- al Atlético de Bilbao en un agónica tanda de penaltis. Con los leones jugaban gente como Iribar, Alexanco, Dani o Txetxu Rojo. Con los béticos jugaban Esnaola, Biosca, Alabanda y Cardeñosa. El penalty definitivo, el que decidió la contienda, lo tiró Iribar y lo paró Esnaola. Aquello fue la polla… imposible olvidarlo.

Pues fue también aquel año cuando me matriculé en la Escuela de Artes para empezar a  pulir mis conocimientos fotográficos. Cincuenta años después, aún sigo aprendiendo.

Aquel centro de enseñanza, recién inaugurado, tenía una arquitectura muy singular, que aún conserva en la actualidad. Imposible olvidar a mi maestro, Carlos Patón. Se pirraba por gastar a sus nuevos alumnos una broma de la que ninguno se libraba; por supuesto yo mismo la padecí. Te encargaba un trabajo fotográfico que tu debías entregarle, una vez revelado -estábamos en la era analógica y del blanco/negro- para recibir la correspondiente nota. Él tomaba la foto que tú le habías entregado y la examinaba en silencio detenidamente. Entonces te preguntaba:

-Esto lo has hecho tú?

Asentías, claro.

-Pero tú sin ayuda de nadie?

Una sonrisa beatífica se apoderaba de tu cara mientras volvías a asentir.

Entonces el rasgaba la fotografía en cuatro pedazos, la arrugaba ferozmente y la tiraba a la papelera al tiempo que te decía: Pues no te queda nada que aprender.

En ello sigo, está claro. 

Es mi vida, cristalitos en mi Vidriera.