que no los tiene Madrid,
el Pies Negros, la Bestia legionaria
y el indio de Felíx.
De los dos primeros ya dimos buena cuenta y los pueden encontrar sus mercedes en este mismo blog (octubre de 2022 el Pies Negros y febrero de 2026 la Bestia Legionaria).
Y como el hombre suele ser el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, allá que nos embarcamos mi amigo Enrique -compañero de fechorías- y yo para rendir pleitesía al indio de Felíx, colocado lo más alto y escondido que pudieron allá por abril de 2023.
Para empezar y como puedes encontrar decenas de guías en la página del Wikiloc, vamos a obviar lo evidentemente obvio; más te valdrán una galería de imágenes. Eso sí, no te creas lo que te digan a pie juntillas o, lo que es lo mismo, de la misa… la mitad.
Un poco más arriba de la fuente, dimos con lo que otros describen como veleta y que no es tal, sino un hito totémico. ¡Ojo aquí! Desde este lugar se bifurcan dos caminos, uno a la derecha más ancho y a nivel… que te invita a seguirlo, y otro a la izquierda, más estrecho y en subida… que te invita a rechazarlo. El que tienes que tomar es el de la izquierda, el estrecho, el de la cuesta. Ya sabes… la gloria exige el sacrificio.
Desde que rebasaste el hito debes estar atento a tu margen izquierdo. En nada verás asomar las plumas del indio por encima de la vegetación… como si estuviera jugando al escondite contigo. Aleluya, lo has conseguido.
Tras jugar con el totem un buen rato y dejar constancia gráfica del encuentro y si no quieres volver sobre tus pasos, debes completar la ruta circular. Para ello ascenderás un poco más hasta la cresta de la colina y desde allí verás un camino que te lleva a unos blancos cortijos, uno de ellos guardado por perros que de seguro te comerían si pudieran.
Los dejas a la derecha y comienzas el camino de regreso bordeando el Cerro del Pozuelo. La vereda es ancha, con buen firme y ligeramente descendente; pareciera que las penas quedan atrás.
No te confíes. Nada más pasar el cortijo que puedes apreciar en la foto núm. 18 llegas a otro cortijo en una de cuyas paredes se puede leer: GENERAL BRIGADA CERRO POZUELO. Aquí el camino se bifurca en dos: A la derecha amplio, descendente y curvado, se pierde en la lejanía. A la izquierda, junto al cortijo, un camino mucho menos atractivo que se pierde en el barranco. Tomar uno u otro supone hacer un total de 19’5 o 7’5 kms. desde que se inició la ruta, que no es moco de pavo. El de la derecha cómodo pero largo, el de la izquierda corto pero incómodo; llega un momento en que deja de ser camino para volver a ser trocha.
Si al final no te tuerces un tobillo en las innumerables piedras sueltas que encuentras en el descenso, vuelves a dar con tus huesos en Felix, con unas vistas preciosas de su ermita esta vez a vista de gaviota.
Todas nuestras aventuras terminan en la barra de un bar, donde se comenta lo que fue o lo que pudo ser; esta vez no iba a ser menos. Gracias, amigo.
Y a ustedes… hasta la próxima.




















































