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DIOS TOLERA LO INTOLERABLE; ES IRRESPONSABLE E INCONSECUENTE. NO ES UN CABALLERO. (Don Jaime de Astarloa.- El Maestro de Esgrima)
ESCRIBIR ES METERSE EN CHARCOS. (Juan de Mairena.- Maestro Vidriero)

13/8/26

el día que el sol se oscureció

Ayer, 12 de agosto, era el día señalado. Señalado con amarillo fosforito desde hace muchos días. La hora no era muy torera, las 20.15, pero era lo que había… suponíamos que nos iba a coger el toro… y el toro nos cogió. 

Más de media España cara al sol. Con la selección española de fútbol y esto del eclipse comenzamos a parecer un destino en lo universal… que decía no sé quién. 

Fotograficamente hablando decidí pasar con lo que tenía. Y lo que tenía resultó a todas luces insuficiente. Un mojón… vamos.

Para empezar se me pasó el arroz con lo de las gafas. Lo dejé para el último día y la chusma, que está a la que salta, había agotado las existencias. Me pasé por el Aldi, por el Carrefour, por la ONCE y por todas las farmacias de mi barrio… que si quieres arroz, Catalina. Menos mal que me echó un capote un amigo que tengo en el Instituto Geográfico Nacional. Trece le quedaban… que ya es significativo. Pues con eso, cinco euritos y un café, asunto arreglado. 

Llegado el día, y la hora, preparé la Nikon con el tele más grande que tengo… que es un 300 y un filtro ND de oscuridad total. Luego, a la hora de la verdad, resultó que con las gafas puestas no ves un pijo… que si miras al sol lo ves allá en la lejanía, del tamaño de una bola de tenis, nada que se pareciera a lo que yo presuponía.
Y si yo veía poco, el objetivo de mi cámara veía aún mucho menos, pues no era capaz de enfocar cuando apuntaba al sol; el filtro se reveló inoperante. 

Para colmo, ya avanzado el fenómeno, el sol casi en la línea del horizonte, las nubes hicieron su aparición y se terminó de joder el invento. Como os decía, nos cogió el toro. 

Así que, visto lo visto, hice lo que pude… que fue bien poco y encerrado en el cuarto oscuro intentamos salvar los muebles.
 
Les dejo un resumen/mezcla de lo real y lo imaginado. Un grupo de amigos convocado en el varadero de San Miguel del Cabo de Gata -reunirlos me costó un huevo, gafas para todos un milagro- y un Indalo que se aloja en un rincón de mi estudio fueron suficientes para poner al mal sol, buena cara.

Nos va a servir para dar fe.










16/7/26

la Verja

Corría la navidad de 1976 cuando di con mis huesos en la por entonces próspera y cosmopolita ciudad de Algeciras. La estancia se prolongó por un año entero. Aquello, entonces, no era ni por asomo lo que es ahora; entonces a mejor. Y eso que la VERJA, la famosa verja, permanecía cerrada a cal y canto; con siete cerrojos y llave de doble vuelta.

Aquella circunstancia me permitió observar, de primera mano, algunas vivencias insólitas: Como la tarde que hubo que buscar a toda prisa las llaves de los siete candados y abrir corriendo la verja para que una “llanita” fuera operada de urgencia en el hospital de La Línea. Se salvó gracias a Dios, The Queen y el ministro de la Gobernación, que autorizó la apertura y el auxilio. 

O la parafernalia que cada tarde se formaba en el arriado de bandera en la frontera, pues mientras los bobbies recogían la suya con mesura y discreción, los españolos montaban un circo diario en el que no faltaba una sección del ejército de tierra con banda de guerra incluida.

O las entrevistas, a grito pelao, de familias que habitaban a un lado u otro de las alambradas. 

Luego vino la apertura parcial de la frontera, el paso de los piojosos a trabajar en el Peñón, y de cientos de españolitos para comprar tabaco, guisqui y echar gasolina al coche. Y a la vez la salida en desbandada de cientos de british que empezaron a colonizar la Costa del Sol. 

Todo eso pasó a la historia anoche 13 de junio a las doce. Anoche la frontera quedó abierta definitivamente y la verja -al menos de cara a la galería- cayó como el muro de Berlín en su día. 

Voy a dejar este cristalino para recordarlo.  






22/6/26

el Play-Off

Les voy a contar la historia de un fracaso. Del enésimo fracaso; y no por esperado menos doloroso.
 
Decía repetidamente doña Concha, sabía mujer mi abuela, aquello de no vender la piel del oso antes de tiempo. Y van...
 
La UDA es un equipo más bien cenizo. No sé si por llevar los mismos colores del Atlético de Madrid, sus trayectorias se solapan en lo anímico; el resultado es que sus aficiones han normalizado la derrota. Quizás es que esa sea la verdadera esencia del deporte; normalizar lo que es normal. 
 
Con una afición que siempre estuvo muy por encima del equipo, este año… tampoco.

 
Se jugaba el partido final del play-off para el ascenso a Primera División entre el Almería y el Málaga; con todo de cara para los indálicos.
El presupuesto del Almería es tres veces el del Málaga, con un equipo construido a base de talonario, en contraposición a los blanquiazules que han construido el equipo en base a su cantera. Jugaba el Almería en su campo, arropado por su afición y, por si fuera poco, le bastaba con el empate para superar la eliminatoria. Pues nada de eso le valió.
 
La afición cumplió, el equipo -una vez más- falló, como tantas otras veces. El Málaga salió a ganar… les iba la vida. El Almería salió a no perder… y así les fue. 

 
Antes de todo esto la expectación era máxima y la esperanza también. Así que me eché a Nikita al cuello y nos fuimos a recoger ese fervor, ese entusiasmo, el de los prolegómenos. 

 

 
 
-la afición malaguista comienza a llegar al estadio.
 


 
-luego serían tribu; el JB en estos casos es primordial.

 


 
 
-Pero los rojiblancos eran infinitamente más; nadie se quedaba en su casa.



 
 
-la fiesta se seguía desde todos los rincones.
 
 
 
 
-también los rojiblancos comenzaban a agruparse.

 


 
 
-la afición iba con todo.

 

-tampoco faltaron guapuras.


 

 

 
 
-Y aquello fue un volcán

 

Luego pasó lo que pasó. No hubo segunda parte. No hubo festejos ni fastos. Sólo hubo desencanto y resignación. El Málaga superó la eliminatoria porque fue mejor en los dos partidos. 
Me quedo con esta imagen final; dos aficiones unidas por una mujer. Se me viene al campanario la canción del Aute… 

 







8/5/26

Trepando por el Árbol Genealógico

Este quiere ser un cristal-acasitos para mis nietos. Que hay más nietos, pero ahora nos ocupamos de los que cuelgan de las ramas de este árbol. De modo que, al tirar del hilo, al seguir la hilera, tengan una idea somera al menos de por dónde vienen los muñecajos que componen su adn.

En el primer escalón situaríamos pues a los mencionados nietos; de mayor a menor.


Sergio - Alicia - Lucía


La primera rama con la se encuentran serían sus padres, los hijos de este Maestro Vidriero, David y Victor, sobre los que no hace falta incidir pues los tienen muy conocidos.

Y tras de ellos sus abuelos, nosotros…

Juan Bosco y Toñi. Les pongo foto? Vale… les pongo foto.



En este hilo vamos a seguir la rama del abuelo Juan Bosco, y se van a encontrar con sus bisabuelos; Andrés Domínguez Vélez y Mariana Moreno Ocaña… de los cuales ya hemos hablado en otros hilos de este mismo blog.




... de jóvenes, se entiende. 


La bisabuela Mariana es a su vez hija de Bartolomé Moreno Téllez y Concepción Ocaña Moriel, de los que también hemos hablado ya en este lugar. Bartolomé y Concepción serían los tatarabuelos de mis nietos. Esta es una foto de ambos…



Y esta otra de los mismos, pero más jóvenes.



La tatarabuela Concepción nació el 30-06-1903 en Teba (en su DNI 25493095 figura como fecha de nacimiento el 31-05-1902).

Falleció el 19-02-1986 en Almería y sus cenizas reposan en el cementerio de Ronda.

Por su parte el tatarabuelo Bartolomé, ferroviario como luego lo serían todos sus hijos, nació el 21-12-1896 en Jimera de Libar, un pueblecito malagueño cercano a Ronda. Falleció el 18-03-1983 en Ronda y sus cenizas reposan junto a las de la tatarabuela.


La siguiente rama a trepar en este árbol genealógico es la de los padres del tatarabuelo Bartolomé y la tatarabuela Concepción. O sea, vuestros trasbisabuelos.

Los padres de la tatarabuela Concepción, vuestros trasbisabuelos, eran Antonio Ocaña Berdugo y Mariana Moriel Camarena.


-Pendiente de foto.


El trasbisabuelo Antonio nació el 6 de octubre de 1873 en Teba (Málaga), hijo de Francisco y Josefa, y falleció el 20 de noviembre de 1954, un año después de que el que les cuenta naciera.

El trisabuelo Antonio Ocaña no era ferroviario, se dedicaba a los temas del campo. Vendía productos de huerta, por los pueblos de la zona, con una burra que él tenía. Era el padre de la abuela Concepción, murió en la casa de los abuelos en la estación de Setenil. Éste es el motivo por el que se enterraron en Setenil de las Bodegas.

La trasbisabuela Mariana nació el 29-12-1877 en Teba, hija de José Moriel López y Concepción Camarena Guerrero.

Falleció el 2-07-1953. Están enterrados en el cementerio –osario- de Setenil de las Bodegas.- Son los padres de la abuela Concepción.




Por su parte, los padres del tatarabuelo Bartolomé, también vuestros trisabuelos, fueron Juan Moreno Rubio e Isabel Téllez Vega.



El trisabuelo Juan Moreno, padre del tatarabuelo Bartolomé, era ferroviario. Murió siendo Capataz de Vía y Obras en Teba (Málaga). Sus restos reposan en el cementerio de Jimera de Libar (Málaga), donde había nacido.

La trisabuela Isabel, era conocida por “la bonita”, por lo guapa que era al decir de sus paisanos. Falleció el 23 de abril de 1955 en Bobadilla (Málaga), en casa de su hija Isabel. Está enterrada en la misma localidad.


Por los más viejos de la familia conocemos que estando en casa de los tatarabuelos, en la estación de Setenil, se rompió el tendón de Aquiles. Salió fuera de la casa a coger un poco de leña para el fuego y se escurrió con una placa de hielo que se formaba frecuentemente a la entrada de la casa.

Pasó sus últimos años impedida, casi sin poder caminar,  pero hasta esa caída dicen que era una persona muy ágil.


El trisabuelo Juan le decía que se fuera con él a Setenil pero ella le decía que en Bobadilla estaba bien y que no podían coincidir tres ancianos en la misma casa. Recordamos que allí estaban también los trisabuelos por parte de la tatarabuela Concepción.


Y hasta vuestros trisabuelos hemos podido llegar… por ahora… pero vamos… que seguimos en la tarea.

1/5/26

una batallita.

Corría el año 1977 y uno dio con sus huesos en Algeciras por imperativos del destino; uno más para mi viajada maleta. Aquel año un kilo de boquerones valía en el mercado 80 pesetas y el Betis le ganó la Copa del Rey -la primera del Rey- al Atlético de Bilbao en un agónica tanda de penaltis. Con los leones jugaban gente como Iribar, Alexanco, Dani o Txetxu Rojo. Con los béticos jugaban Esnaola, Biosca, Alabanda y Cardeñosa. El penalty definitivo, el que decidió la contienda, lo tiró Iribar y lo paró Esnaola. Aquello fue la polla… imposible olvidarlo.

Pues fue también aquel año cuando me matriculé en la Escuela de Artes para empezar a  pulir mis conocimientos fotográficos. Cincuenta años después, aún sigo aprendiendo.

Aquel centro de enseñanza, recién inaugurado, tenía una arquitectura muy singular, que aún conserva en la actualidad. Imposible olvidar a mi maestro, Carlos Patón. Se pirraba por gastar a sus nuevos alumnos una broma de la que ninguno se libraba; por supuesto yo mismo la padecí. Te encargaba un trabajo fotográfico que tu debías entregarle, una vez revelado -estábamos en la era analógica y del blanco/negro- para recibir la correspondiente nota. Él tomaba la foto que tú le habías entregado y la examinaba en silencio detenidamente. Entonces te preguntaba:

-Esto lo has hecho tú?

Asentías, claro.

-Pero tú sin ayuda de nadie?

Una sonrisa beatífica se apoderaba de tu cara mientras volvías a asentir.

Entonces el rasgaba la fotografía en cuatro pedazos, la arrugaba ferozmente y la tiraba a la papelera al tiempo que te decía: Pues no te queda nada que aprender.

En ello sigo, está claro. 

Es mi vida, cristalitos en mi Vidriera. 





27/4/26

Cocinero... un Gatofrito.

Este cristalito, sin duda alguna, va a ser un panegírico a la amistad. Una llamada telefónica de mi amigo el Sherpa, allí por donde el río Padrón se junta con el Mediterráneo, ha hecho sonar la alarma de mi ciclo vital para cumplir una promesa caída en olvido y que no debería alargar ni un minuto más. 

Si algo tengo claro, desde el púlpito que me otorgan los años, los muchos años… es que los amigos son uno de los mayores dones que te puede regalar la vida. Y no importa aquí la cantidad, aunque mi padre decía que había que tenerlos hasta en el infierno, sino la calidad. Mis amigos… unos pocos… tienen pegada la etiqueta de la bonhomía, lo que les mantiene a salvo pese al tiempo y al espacio, esto es… pese a la distancia que nos separe o las fechas que tardemos en vernos.

Estos días atrás me fui a Córdoba con el principal propósito de reeditar una de esas amistades en la persona del Séneca, sabio por edad y conocimiento, y de quien siempre digo que desde su ventana se ve Medina Azahara y se huele el Guadalquivir. Y cultivando esa amistad, que protejo como un tesoro, compartiendo mesa y mantel en el Moriles Pata Negra, asomados a la carta del tragabuches, me vino a decir que a él lo que le apetecía eran un par de huevos fritos, con patatas y chorizo, y que nos dejáramos de historias raras o exquisiteces que no vinieran a cuento. La amistad, ya lo ven, se maneja mejor en las distancias cortas. 

Pues dicho y hecho… y miren sus mercedes que hermosura…


En las amistades sanas, de las que yo les cuento, no hay ni trampa ni cartón. Como no las hay en estos platos compartidos que en ese preciso momento bautice como “Gatofrito”, en honor y homenaje a la saga andaluza de raíces islámicas de la que tanto mi amigo el Séneca como yo mismo procedemos. Permitan los dioses, en cualquier parte que habiten, que compartamos más ratos como este. 






20/2/26

... totem's a mí ¡

Quiero comenzar este cristalito agradeciéndo a mi amigo Enrique que su respuesta, siempre que de mí recibe una propuesta arriesgada, sea la misma: Adónde vamos? Y no crean que no es de agradecer, lo es. Tanto como su amistad.

Porque los antecedentes que teníamos no es que fueran malos, eran peores. En octubre de 2022 atacamos el reto de subir al Totem del 13, que el grupo de senderismo Pies Negros había tenido a bien colocar donde pocos pudieran visitarlo. Pueden leer aquello en este mismo Blog… ya saben, octubre de 2022. 
Poco preparados, desinformados, Enrique convaleciente de un covid, un tanto inconscientes, aquello fue, cuando menos, un mal trago. Pero de las derrotas se aprende; y nosotros aprendimos.

Así que esta vez, en manos de una señora interesantísima que responde a las iniciales IA, nuestra meta era llegar -con el menor daño posible- a otro totem, el de La Bestia, situado por la Legión en los confines del mundo conocido. Tanto en los confines está que casi se salen del mapa por el norte. 





Pero si la vez del Totem del 13 el destino y nuestra poca previsión nos “la metió doblá”, como dicen en mi pueblo, esta vez fuímos de sobrados desde el comienzo hasta que nos sentamos ante las cervezas de rigor con las que siempre acabamos nuestras aventuras.

Y ante unas Alhambra 1925, y unas tostas de jamón que no se las saltaba un gitano, nos reímos a gusto de lo bien que aprendido lo aprendido, convertimos una escalada infame en un paseito agradable, una calor sofocante en un día de primavera, y una brisa suave en un viento huracanado. Y no soltamos una palabra más si no es en presencia de nuestro abogado. 




Chin… chin… y… totem’s a mí ¡¡