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DIOS TOLERA LO INTOLERABLE; ES IRRESPONSABLE E INCONSECUENTE. NO ES UN CABALLERO. (Don Jaime de Astarloa.- El Maestro de Esgrima)
ESCRIBIR ES METERSE EN CHARCOS. (Juan de Mairena.- Maestro Vidriero)

31/7/20

el sentimiento

Esta mañana, tras derramarme a cántaros subiendo con Julieta a La Molineta, he acompañado a mi amigo Ramón a un textil-shop donde se iba a comprar una mascarilla. Una mascarilla de tela lavable, guay/pija se entiende, no una de esas del todo a cien. Así me pillo yo otra, me dije. Mi amigo Ramón da clases de griego en un instituto. Bueno... daba, que ahora se limita a pasearse por el ágora.


Lo de las mascarillas se ha convertido en un desmadre nacional. Las hay de todos tipos y colores. Alegóricas y artísticas, serias y divertidas. Mi amigo Ramón estuvo mirando unas cuantas y al final se decidió por una de color azul marino, sin más historias. Pero cuando el dependiente se la iba a entregar le preguntó que si con banderita o sin ella.

-Qué es eso de la banderita, dijo Ramón.
-Pues que este modelo lo tenemos con o sin la banderita de España adornándolo; usted elije.
-Sin banderita,
replicó Ramón.

Cuando ya estábamos en la calle, mi amigo comenzó a decirme:
-Oye… que lo de la banderita…
-Para el carro, Ramón -le interrumpí-, ni necesito explicaciones ni tienes porqué dármelas; tampoco te voy a preguntar porqué te añades aguacate a las tostadas.
-No es por ti, es por mí, a veces me gusta escucharme. Yo soy español, me siento español, hasta tengo DNI, pero no tengo sentimiento de patria. Soy español como podía ser belga, o congoleño; la nacionalidad es un accidente. Tampoco presumo de ser extremeño y nací en la misma Plaza Chica de Zafra. No soy del Madrid, ni del Barsa, y la religión no es para mí más que una expresión de folklore.
Entiendo que tú oigas el himno de la Legión y se te erize el vello, pero a mí lo que de verdad me pone es el Street of Philadelphia, the Boss. Es por eso que no cuelgo banderas, ni en mis ventanas ni en ningún otro sitio. Pero ni la de España ni la de ningún otro país. Como no hice la mili por ser hijo de viuda, nunca tuve la necesidad de reinventarme. Siempre he preferido vivir sin banderas. Sé que no me vas a querer menos por eso.
-Pues claro que no Ramón. Pesan otras cosas más en la balanza. Es más, ya ni siquiera eres un tipo original; cada vez hay más ejemplares de los de tu especie. Eso sí, siempre te miro un poco desde la atalaya del escepticismo, de la perplejidad. Te tengo un poco comparado con el jazz; me gusta, pero no lo entiendo.   
-Anda… vamos a tomarnos un café.

Y allá que nos fuimos, con nuestras recién estrenadas mascarillas tapándonos el careto.

Por cierto, que yo también compré otra mascarilla; CON banderita.

7/5/20

la Torre del Alumbre

Fue levantada en el año 1509 por un tal Francisco de Vargas y se sitúa entre la playa del Playazo y el pueblo de Rodalquilar, a un kilómetro de la playa. Es de planta cuadrada y estilo renacentista, hecha de cantería y con una altura de 14 metros. La cobija una pequeña muralla, en la actualidad –al igual que la torre- semiderruida, con barbacanas en sus esquinas.
El acceso se realizaba a través de un puente levadizo sobre un foso que rodeaba el recinto. La torre tiene tres niveles que se comunicaban por una escalera de caracol, a día de hoy derruida.
Entre la torre y la actual barriada de La Ermita se encontraba la fábrica de alumbre.

El alumbre, hoy un mineral casi despreciado, tenía gran importancia en el siglo XVI. Todos los que tenemos una edad, o dos, recordamos a los barberos utilizando una pequeña piedra blanca para cortar las hemorragias producidas por algún corte inoportuno; eso era alumbre.
Se utilizaba, en la edad media, para fijar los colores a los tejidos, para encurtir pieles, en la fabricación de vidrios y en la elaboración de libros.

El mineral se extraía en minas a cielo abierto que aún pueden contemplarse en los alrededores y el producto final se exportaba en un pequeño puerto situado al pie del Cerro Moreno, en la cercana playa. La torre no era sino la protección de la mina ante la invasión de piratas y berberiscos.

Luego vendría un largo período de olvido y abandono. Fue cuando estos territorios se convirtieron en un inmenso plató cinematográfico cuando la Torre del Alumbre volvió a adquirir un descarado protagonismo. Aparece, que yo recuerde, en cintas como La muerte tenía un precio (1.965), Agáchate maldito (1971) o Morven Callar (2002), a veces con aditamentos poco oportunos.

Fue declarada monumento bajo el amparo del Estado en 1949 y en 1987 se incluyó en el Parque Natural para su protección; pese a estas protecciones, se ha vendido en varias ocasiones junto a los terrenos aledaños, y ahora mismo no está muy claro cuál es su situación de propiedad.

En la actualidad presenta un estado ruinoso y vergonzante para tratarse de un edificio protegido.
Ha servido de almacén, aprisco y vertedero.
Se hunde poco a poco sin que nadie tome medidas para su reparación, pero al menos ha sido limpiado su interior –que era un basurero- y se ha acotado para que nadie pueda acceder a ella dado su estado de ruina.

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6/5/20

la Ocean Confidence

Esta mañana tenía una cita inaplazable por más tiempo con la Ocean Confidence. El puñetero encierro y el confinamiento del coronavirus no lo habían hecho posible hasta ahora.

La Ocean Confidence, es una plataforma petrolífera que arribó al puerto de Almería el pasado día 4 de abril para ser sometida a labores de mantenimiento. Raramente vemos tan cerca un monstruo de iguales dimensiones.

Así que bien tempranito estaba a las puertas del muelle de levante, que me iba a servir de observatorio desde donde poder disparar con tranquilidad y en buenas condiciones de luminosidad. Pero el muelle de levante del puerto de Almería, de entrada libre para peatones y bicicletas, es también un aparcamiento no voy a decir vigilado, pero sí de pago. Le pregunté al taquillero del parking si podía pasar con la moto, que sólo tardaría el tiempo de hacer unas fotos y salir –no me tenía siquiera que levantar la barrera, pues otras veces he pasado por el hueco que deja-. El taquillero, con muy mala follá, me dijo que era un vehículo y que tenía que pagar. Entonces, con absoluta tranquilidad, me bajé de la moto, la estacioné junto a su garita, y con la cámara en la mano me adentré en el muelle. Pa chulo tú, chulo yo.

La plataforma, con el sol a mis espaldas, impresiona. Tiene un arqueo bruto de 27.954 toneladas, una eslora de 97,48 metros y 72,54 de manga. La altura de su grúa es de más de 70 metros.
Fue botada en el año 1987 y reformada en profundidad en el año 2001. Su actual propietario es el operador Diamond Offshore y, por cierto, la tiene en venta.

Al puerto de Almería llegó remolcada por el buque Alp Guard, y fue necesario que las condiciones climatológicas fueran las adecuadas para poder introducirla en puerto, siendo además necesarios cuatro remolcadores para acoplarla en su amarre, amarre que igualmente tuvo que ser acondicionado dada la magnitud del armatoste.

En este puerto permanecerá aproximadamente hasta finales del mes de mayo, en que se hará de nuevo a la mar para ser trasladada hasta aguas de Turquía, donde operará.

Ocean Confidence

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Epílogo:

Ya ven; lo que iban a ser un par de meses devino en un parto con toda las de la ley. Nueve meses y un horizonte incierto.

Hasta esta mañana a las diez, en que con la ayuda de tres remolcadores y el remolcador de altura ALP que la trasladará a Turquía, la pusieron de patitas en la calle o, lo que es lo mismo, en la bocana del puerto.

Hoy, 22 de diciembre del infausto año de 2020, no nos ha tocado la lotería, pero nos hemos librado del monstruo. Atrás deja la Torre de Salvamento Marítimo de Almería, la Linterna Roja y la Alcazaba mora que durante estos nueve meses arroparon su sueño. Nueve meses durante los que, dicho sea de paso, no nos ocurrió nada bueno. ¿Sería un pájaro de mal agüero?
Su destino probable; el desguace. Con Dios vaya y tanta paz encuentre como nos deja.


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15/4/20

la Dormidina tiene efectos secundarios

Anoche, en el divagar de mi insomnio, he tenido un sueño: 
Érase una vez que se era un joven pintor que anhelaba alcanzar la excelencia de sus maestros, y a ello se aplicaba con tesón, voluntad y paciencia. Sus días transcurrían sentado frente al caballete con el pincel en la mano. Un día, a las puertas del museo que frecuentemente visitaba –y que cantó la Triniá- se le apareció el diablo encarnado en musa. Te daré la sabiduría que necesitas a cambio de tu alma, y con una condición.
-Qué condición, preguntó el pintor.
-Los cuadros que pintes, sólo los podrás ver tú.

El joven, harto ya de dar brochazos sin que su arte fuera reconocido le dijo que sí, y firmó la compraventa de su alma con un bote de oleo rojo de la marca Titán.

A partir de aquel día, los cuadros que salían de las manos del pintor eran verdaderas obras de arte. Y uno tras otro se iban acumulando en su taller sin que pudieran ver la luz. Pasaron los años y una natural inquietud se apoderó de su ánimo; él quería que su obra fuera admirada, estimada, puesta en valor pues ese es el fin último del artista. Un día el pintor quiso renegociar el contrato, pero el demonio se le rio en la cara.
-No eres tú quien pinta, soy yo, le espetó el Maligno.

Preso de la rabia, de la ira, de la impotencia, el pintor cogió su cuadro más reciente, se fue a la galería de su mentor y no había hecho más que colgarlo en la pared cuando el óleo se diluyó como si fuese agua. En el suelo quedó un manchurrón informe, espeso y colorido que, además, olía a azufre. Aquella noche el pintor prendió fuego a su taller y a su obra con él dentro.

Me desperté preso de la angustia y reconocido en el artista. Olía a quemado y la cama era la de un demente; no sabía muy bien dónde estaba. En la penumbra, la visión de los objetos de mi celda me fue devolviendo poco a poco a la realidad. 
-Coño, ya ni la Dormidina me hace efecto.

Volví a acurrucarme entre las maltrechas sábanas, pero una pregunta se fijó en mi cabeza hasta el amanecer:
-¿Dónde van los besos que no se dan, quiero decir… los cuadros que nunca se exponen?

Me contestó un amigo que quedan en el alma del autor. Pero... ¿y si el autor no tiene alma porque la vendió?

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8/4/20

otra vez me lo ha vuelto a hacer

Me lo ha vuelto a hacer; el muy hijo de puta. La vez anterior fue en el mes de septiembre de 2017, justo el día en que se celebraba la corrida Goyesca de Ronda… lo recuerdo bien. El muy cabrón nos dejó tirados en una barranquera de Setenil de las Bodegas arruinándonos el día, la excursión, y la madre que lo parió. Fue como hoy, sin avisar, con traición y alevosía. Lo conté aquí mismo, allá por la fecha que señalo.

Esta mañana tocaba Mercadona; tiempos de encierro y cuarentena por el coronavirus. Ello ha contribuido a que mi sueño nocturno, ya de por sí endeble, se haya diluido hasta no existir; he pasado la noche en blanco. Y como una noche da para mucho, repasé mentalmente todos los supuestos, incluido el que ha terminado pasando.

El caso es que a las 9 en punto ya estaba en la cola del Mercadona en la que he pasado una hora de reloj, otra mientras hacía la compra y ya con toda la compra en el interior de Jack, me dispongo a volver a casa.

Que si quieres arroz, Catalina. Justamente lo mismo que aquel infausto día de septiembre de 2017. El ordenador de a bordo comenzó a decirme pamplinas y tonterías y el coche sin arrancar. Otra vez la batería. ¿Es posible que una batería dure sólo tres años escasos?

Llamé a mi hijo y se desplazó con su coche y unas pinzas desde 40 kms. para hacerme un apaño. Pero estos coches, al parecer… tampoco arrancan con las pinzas. O arrancan de una forma que en aquel momento desconocía. Así que tuve que trasladarle la compra –dos carros hasta arriba- de coche a coche y me hizo el favor de llevarla a mi trastero.

Llamé a mi taller de confianza, que debe estar cerrado pues no atendieron mi llamada. Luego llamé a asistencia en viaje y les conté lo que pasaba. Al momento me llamó el gruista, un tipo muy apañao que me sugirió traer una batería nueva y cambiarla in situ para evitar tener que trasladar el coche a ningún taller pues ningún taller está abierto. Así que eso hicimos; en veinte minutos lo tenía allí con la batería nueva y la disposición de cambiármela. Nada que no arreglen 120 euros de nada, que he tenido que apañar en un cajero al que me ha acompañado pues ni él tenía para cobrar con tarjeta ni yo dinero en metálico.

Malaje tiene; Jack, digo. Monto un circo y me crecen los enanos. O eso, o que es martes y santo.

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8/3/20

me lo expliquen

Anoche jugó en Almería el Deportivo de La Coruña. Ya conocen el resultado, 4-0.
El hotel donde se aloja la mayoría de los equipos que visitan esta ciudad no se encuentra lejos de mi casa. De hecho, lejos de mi casa no se encuentra nada.

Y allí, a las puertas del hotel, se encontraba –como suele suceder con el resto de equipos- el autocar con los colores del Deportivo. El lema de QUEN TEÑA HONRA QUE ME SIGA, reza en sus laterales como sentido grito de guerra (María Pita). Es lo que tienen los lemas, que luego… según vengan dadas, no encuentras lugar en que meterte el epitafio. Pero vamos… que a mí me cae de puta madre el Deportivo… y el Almería es el equipo de mi ciudad, pero sabido es que no es mi equipo.

La Coruña es el punto más alejado de Almería en la península. Hay que trazar una diagonal completa sobre el mapa para unir ambas ciudades.
Ahora quisiera que alguien me explicara, si es que tiene explicación, bajo qué criterios se envía un autocar de un rincón a otro de España, en vacío, porque la expedición del equipo viaja en avión. De hecho el autocar sólo recogerá al equipo en el aeropuerto y lo trasladará al hotel, luego del hotel al estadio, del estadio al hotel y del hotel al aeropuerto. Luego no sé qué rumbo toma el dichoso autocar.

Y así con casi todos los equipos. Tengo vistos, y fotografiados, muchos de ellos; el del Girona, el del Alcorcón, el del Elche, Numancia, Las Palmas, el del Cádiz… pero en ninguno de ellos llegó el equipo a la ciudad. Todos llegaron vía aérea. El autocar sólo presta el servicio de trasladarlos de un lugar a otro una vez que están aquí.

Y ahora la pregunta del millón, ¿no se podrían apañar con un autocar contratado aquí? 
Que hable quien sepa, y haga luz sobre mí ignorancia.

Como suelo… documento…

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1/3/20

una bici... y un par.

Como el viento amenazaba pelea, esta mañana de domingo no he sacado a Julieta. Pero nos hemos ido a caminar Nikita Junior y yo. Y me lo he encontrado en el paseo marítimo. Se llama Gustav, es danés, y su proyecto es recorrer 62.000 kms. en bici de los que ya lleva hechos más de la mitad.

El español sólo lo chapurrea, lo justo para entenderse en lo básico, pero en el cartel pequeño pueden leer que le duele el culo, tiene hambre y solicita una ayuda que le puedes dejar en el jarrito celeste.
Hace falta mucha salud, física y mental, para embarcarse en una aventura así.

Poco más le puedes añadir al asunto, salvo que ya es echarle valor. Amén de la bici, le tienes que poner un par de h… ya sabes. Más si ya no eres un chaval.

Unas monedas, una sonrisa, una foto y suerte para el amigo Gustav. Que el viento siempre le dé en la espalda.

con una bici... y un par