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DIOS TOLERA LO INTOLERABLE; ES IRRESPONSABLE E INCONSECUENTE. NO ES UN CABALLERO. (Don Jaime de Astarloa.- El Maestro de Esgrima)
ESCRIBIR ES METERSE EN CHARCOS. (Juan de Mairena.- Maestro Vidriero)

25/6/07

Crónica apresurada para un lunes de junio.

Si estuviese para líricas, que no lo estoy, estaría con ustedes hasta la hora del aperitivo, del ángelus, de pecar. Me conformaré con un breve apunte para echar atrás la mañana de este lunes brumoso. Si, en el Cabo amaneció brumoso, caluroso y pegajoso, lo que a los osos nos fastidia particularmente.

Ya conocerán que seis de nuestros soldados han dejado la piel en el Líbano. La noticia no es del todo mala; quiero decir, que podría ser peor. Podría ser peor porque resulta, que de los seis muertos tres son colombianos, mira tú que alivio, y que en el Líbano ese no estamos en guerra, que aquello es una misión pacificadora, así que lo que ha pasado sólo tiene relativa importancia. ¡Tocate los cojones!

De mucho menor importancia es el asunto de que el Madrí, mi Madrí, le ha vuelto a birlar otra Liga al Barcelona. No ganan pa disgustos. Esta vez la de baloncesto. Esta vez en el propio Palau BlauGrana –se escribe así?-, con lo cual estamos doblemente contentos. En casa del pobre cualquier cosa es motivo de fiesta, ustedes entiendan.

Y a José Mari Manzanares, hijo, un morlaco le hizo ayer un destrozo en el muslo cuando toreaba en su tierra, Alicante. Luego del revolcón, probablemente un pelín cabreao, se hizo un torniquete en la pierna, se fue para el toro y lo despachó de una estocada tendida.
La feria de Alicante, este año, ha sido el rosario de la aurora. Posiblemente alguna de sus mercedes piense que en el sueldo va la sangre. Posiblemente se equivoquen. Ni los soldados estaban en el Líbano para que los matasen, ni un torero pisa el ruedo para salir de allí con los pies por delante. Pero explicarles el asunto me llevaría más tiempo del que hoy dispongo.

Este año ni he saltado la hoguera, ni me he mojado los pies, ni he quemado el papelito ni le he pedido a San Juan que me mire con cariño. En vez de todo eso me he mirado al espejo y he dicho: ¡Tranquilo, Juanito, será lo que tenga que ser!.
Que el lunes no se les atragante.

22/6/07

¡POR EL REY!

Es costumbre. Es tradición. Es San Juan.
Y San Juan es la onomástica del Rey. Del Rey de los monárquicos y de los republicanos. Del Rey de todos, incluso de los que preferirían no tener Rey.

Sala de Banderas. Obligada presencia de todos los que tienen algún gusarapo sobre las hombreras, de los jefes de unidad, de los invitados de otras unidades.
En el centro del salón una mesa larga, larguísima, vestida con un inmaculado mantel blanco, sostiene, colocadas con primor, botellas de tinto de Rioja y blanco de Valdepeñas. Jarras de cerveza de ignorado origen. Platos con tortilla española –cómo no-, jamón de la sierra de Aracena, queso manchego y pulpo gallego.

En la pared del fondo un retrato del Borbón. En un rincón, pero llenando el salón, la elemental presencia de la bandera, roja y amarilla, la constitucional, la que juramos –aunque ya nadie se acuerde- servir y respetar. La que representa, y resume, la razón de que estemos aquí.
Nadie verá una silla por ningún lado. Sobran las sillas. Aquí nadie se sienta, se bebe erguido, de cuerpo y de espíritu. Esto no va a ser una fiesta; será más bien un testimonio, una comunión.
Los asistentes van entrado al salón y rodean, silenciosos, el blanco mantel. Todos acuden destocados. Alguno piensa incluso que debería estar en otro sitio, que tiene trabajos pendientes de acabar y que no vendrá el Rey a terminárselos. Las reclamaciones al maestro armero, le diría un veterano. Y se calla. Y espera. Lo que haga falta.

Es cuando se abre la doble puerta del fondo del salón y una voz grita: ¡Comandancia, el Jefe!
Y el Gran Jefe, con la cabeza con más canas que nadie, las hombreras con más gusarapos que nadie y el alma con más cicatrices que nadie, se dirige con paso presto, acompañado del Ayudante, a la cabecera de la mesa. Nadie dice una palabra, pero el trayecto hasta su lugar de presidencia es acompañado por el golpear de los nudillos de todos los presentes sobre la recia mesa, lo que forma un estruendo ensordecedor.
El redoble cesa de forma tan brusca como se inició, una vez el Jefe en su lugar.
Entonces, toma con la diestra el cáliz de rojo vino, lo levanta al cielo y con voz solemne exclama: ¡POR EL REY!
Y todos los que le acompañamos, ahora somos un equipo, levantamos al tiempo la nuestra y, sin complejos, gritamos: ¡POR EL REY!

20/6/07

Apatrullando la ciudad.

Falleció ayer, en el inhóspito Madrid, el señor Don José Luis Cantero Rada. Descanse en paz. Con él, a quien sólo conocían en su casa, falleció El Fary; y a ese todas sus mercedes conocen, conocían, de sobra.

El Fary, taxista de profesión y cantante de afición, tomó ese nombre de su admiración por Rafael Farina. El Fary parecía un hombre bueno, cómo sólo pueden serlo los feos, los desheredados, los raritos, los que tienen la palabra pueblo tan pegada a la piel que es su piel misma.
Evidentemente yo no conocía al Fary. Sin embargo siempre me pareció un tipo sano, d'esos que saben envolverte con su sonrisa antes que puedas fijarte en algo menos agradable de su envoltorio. De sus canciones, me quedo con amor secreto, del año 1983; o con apatrullando la ciudad, banda sonora de la horterísima Torrente, esa que tanta vergüenza nos da ver porque tanto nos llegamos a reconocer en ella. Para nada la del torito… que hasta en lo popular puede haber clases. Pero sobre todo me quedo con la elegancia que llevó, ole ahí sus cojones, el hecho de que media España –entre la que no me incluyo- se cachondease de él durante toda su vida. Es evidente, por palpable, que estuvo muy por encima de los que siempre le tuvieron por un mindundi. Hasta para ser natural hay que tener clase.

Tenía que haber colgado esto ayer, pero las servidumbres del faro son ineludibles y las que me dan de comer a mi y a mis chiquillos.

Que el miércoles les trate con misericordia. Y usté, señor Cantero, cualquiera que sea el sitio que este apatrullando ahora, espéreme el tiempo que sea necesario y vaya haciéndome un laito. Por afinidad, me encontraré bastante más a gusto a su lado que cortejando a quienes le miraban por encima del hombro por ser feo, bajito y castizo.

15/6/07

Por fin viernes.

Se acuerdan de Landelino Lavilla?. Yo les doy memoria. Landelino, político de la extinta UCD, era el presidente del Congreso en aquella esperpéntica jornada del 23-F. También fue ministro de justicia. Y desde el año 2006 miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, lo cual es un bluff, porque no puede ser moral ninguna cosa que roce siquiera la política.
Bueno, pues hoy es la onomástica de los Landelinos. Así que corran y felicítenlos.

Feliciten también a los cachondos de la Comunidad de Madrid –seguimos hablando de políticos- que han editado un folleto de prevención de incendios en el que, repetidas veces, comparan la voracidad destructiva del fuego con la de la mujer. No es que yo piense que estén equivocados, que no, aún diría que una mujer te puede quemar muchísimo más que el mayor de los incendios, y entiendan sus mercedes por “quemar” lo que mejor les venga en gana, pero hay verdades que no se pueden pregonar por ahí como si tal cosa. Porque luego vienen aquellos que se la cogen con papel de fumar y arman el cifostio que arman. Y ya la tenemos..... te tiran de la lengua, te tiran de la lengua, y al final acabas diciendo lo que piensas, pero no querías decir.
Tres cosas han de temer, dice el folletillo, al fuego, al mar y a la mujer. Ahí queda eso.

Seguro que ya se han dado cuenta que hoy es viernes. Lo mejor del viernes es que es víspera del sábado. Y el sábado, según el refrán, follamos. Bueno.... el que folle, pero siempre anima que le pueda tocar a uno.
No se dejen de la mano, por favor. Que ustedes son lo mejor de su casa.

7/6/07

Instrucciones para sobrevivir un jueves.

Básico: No dejen que nadie les amargue el día.
Y sepan que el terrorista ese, al que Zapatero tenía en un balneario -¿no era un balneario?- ya ha vuelto a la cárcel de donde nunca debió salir. Esperemos que cuando vuelva a la calle, sea porque ha cumplido su condena. La gente a la que mató, no volverá a salir de sus tumbas. Esa ventajilla que lleva.
Sepa también que España no pertenece al G-8 –siglas de Ocho Gilipollas- y que por tanto no caerá sobre nuestras conciencias el peso de las desgracias que asolan el planeta.
Que Morante de la Puebla, ayer, corrida de la Beneficencia a la que asistió el Rey, cortó una oreja en Las Ventas. Para seis toros que lidió no es que sea un balance sobrecogedor pero.... es lo que hay. También se llevó un buen revolcón, del que estará doliéndose unos cuantos días.
Que Nadal ganó en Roland-Garros y ya está en semifinales.
Que España también gano a Lienchestein, con más pena que gloria, y a pesar de ser un equipo que aburre a las ovejas. La selección española es un equipo triste, con un entrenador triste y unos jugadores tristes que hacen tristes a los aficionados. En resumen, una tristeza.
Eva Longoria, casi de tan buen ver como Elsa Pataky, es el nuevo fichaje de los helados Mágnum. ¿Han probado sus mercedes los helados Mágnum?. Pues no se hagan una idea, Eva.... y Elsa, saben mejor.
Y sepan por fin que, antiguamente, en un país que se llamaba España, hoy era el Corpus Christi, día festivo, y que los niños, ataviados con su traje de primera comunión, procesionaban por la calle mayor de su pueblo mientras la plebe, enfebrecida, arrojaba al paso del Santísimo juncos del río y pétalos de flores.
¿Saben aquel que dice.... cuatro días tiene el año que relucen más que el sol?

6/6/07

Miércoles, San Amancio.

Hoy es miércoles, San Amancio.
San Amancio, ya lo saben sus mercedes, fue beatificado teniendo como mayor mérito el haber cuajado una extraordinaria carrera futbolística en la banda derecha del estadio Santiago Bernabeu, y ello pese a ser gallego, que tiene más mérito.

Los chicos de ETA han decidido que ya esta bien de ser unos hijos de puta y, a partir de ya mismo, van a ser más hijos de puta todavía. Dicho de otra manera, que van a reanudar el matarile dirigido a los que no hagan, no digan, no piensen.... lo que ellos hagan, digan, piensen.
Pasemos a cosas más amables. A partir de hoy, el museo Reina Sofía, expone una muestra pictórica de Le Corbusier. Ya me gustaría a mí poder visitarla, aunque para ello tuviese que cruzar Despeñaperros y adentrarme en el inhóspito Madrid. `
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En Roland-Garros, María Sharapova sigue adelante con sus modelitos de gasas y transparencias. Y sus quejidos.
Me van a permitir que me detenga una miajilla en María. Ayer, en un descanso de su partido, sacó del raquetero un plátano para reponer fuerzas. Yo pensé.... ¡la hostia!, este va a ser el momento erótico del día. Que si quieres arroz. En la vida había visto yo comerse de tal guisa un plátano. La muy sosita toma el plátano y... en vez de llevárselo a la boca, corta un trozo con la mano que tenía libre y, muy fina, se come el trocito cortado. Que chasco, tú.
La Sharapova, cuando juega al tenis, pone una cara de mala leche que es la pera. No sonríe a cámara, ni al contrario –bueno, a esa menos que a nadie-, ni a los recogepelotas, ni a su padre, ni al espíritu santo que bajase a la pista. A cambio de tanta aridez, luce un tipo espléndido, ataviado con modelos que tanto le dan para jugar al tenis como para irse a la cama. Y acompaña cada golpe con un gritito, un susurro, un quejido. Cuando la veía ayer, me dio por pensar que si esto hace en la pista, que no será mi María en el momento del gozo. Y ya saben sus mercedes a que gozo me estoy refiriendo.

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Completen su guía del miércoles conociendo que Castro, el caimán, da señales de vida, para disfrute y contento de sus admiradores. ¡Mariconsón..... ques usté un mariconsón!
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Ea, ya esta bien por hoy. Me voy a limpiar la linterna del faro. Les dejo con la estrofa de una canción que ayer, mientras soñaba, se me coló en los adentros,

... incansadamente espero,
que el cielo remueva el suelo,
y junte su norte con mi sur.

3/6/07

Siete días con los Califas

Colgado en El Café del Foro > junio/06 

1.- LA INTENCIÓN. Todos los años, o mejor, todos los años que viene a pelo, dedico unos cuantos días de junio y octubre a patear las calles de alguna ciudad, los senderos de algún paraje, de los que tengo en el debe. 
Ahora le tocó a Córdoba, ciudad que crucé cien veces sin detenerme ninguna. Y como las emociones lo son más (bueno, no siempre) cuando las cuentas, tras los pasos, los renglones. A otros les da por ir a Marruecos (es un poné), a Praga, o a la Butibamba, pero a mí me parece una ordinariez, casi una indecencia, ir a la Butibamba cuando todavía no se ha estado en la Mezquita. 
A eso, además, podría añadirle otras razones de más peso y consistencia, pero se me iban a ir en razones lo que se me debe ir en vivencias. Tampoco les voy a aburrir colgando fotillos de tres al cuarto, de las que pueden saciarse en cualquier revista especializada. Pero como tengo prueba gráfica de todo lo que escribo, colgaré alguna que otra rareza, para aliviarles el trago, y para callar las boquitas de los descreidos, malpensantes, porculeros y moscas cojoneras. Así que…… al tajo. 

2.- EL PAISANAJE. Debo distinguir entre el paisanaje en general y el paisanaje en particular. Hablando del primer grupo os diré que lo que más abunda en Córdoba son los cordobeses. No se ría su merced, no es una perogrullada. Existen ciudades como la mía, Almería, en las que lo raro es encontrar un oriundo. Allí nos comió la inmigración; aquí, todavía no ha sucedido. El cordobés vive feliz y dicharachero con su ciudad antigua, su judería, sus bicicletas –si, se anda en bicicleta-, su Corte Inglés, y su caló…… su mucha caló.
 


Tienen pendiente, como tantos otros, la asignatura de la limpieza urbana, y tampoco se ven ajenos al acoso de la mendicidad callejera. En toas partes cuecen habas, que diría mi maestro. 

Como la cabra siempre tira al monte, yo siempre tiro a fijarme en el lado femenino del paisanaje. Encontré algunas minifaldas muy bien puestas, mejor llevadas y de un quitar arrebatador, pero todo se quedó en recorrer con los ojos lo que debiera ser recorrido con algo más que el pensamiento. Es por eso que to las cordobesas tienen la cara de pena con que las pintó Julito Romero. 

El primer particular que se asomará a esta crónica es nuestro amigo Cicero. Resultó vivir a escasos metros de donde me alojaba y me atendió con la amabilidad y cortesía que era de esperar. Cicero es un cordobés de pro, campechano y amable, bien enterado de lo que se cuece en su ciudad, a quien desde aquí agradezco los ratos que perdió conmigo mientras trajinábamos un café o un Moriles-Montilla en el Restaurante Moriles Pata Negra, sitio este en el que se come de “pata negra”, y que debiera visitar el viajero antes que ningún otro monumento de la ciudad. 
Fue él, Cicero no el Moriles, quien me contó que la ultima restauración seria de la Mezquita la llevaron a término entre el padre de Julio Romero de Torres y un tal Velazquez Bosco, paisano este que, aunque ustedes no se lo quieran creer, no tiene parentesco alguno ni con el pintor ni con el menda. 

Córdoba vive abrazada a su pintor, Julio Romero de Torres, y este abrazo se percibe por cualquier lugar de la ciudad que se recorra. Tiene su museo en la plaza del Potro, junto al de Bellas Artes. De su visita, y mis experiencias anteriores con este pintor, fui deduciendo que Julio era un pintor sombrío. A Julio le gustaba un entierro más que a un tonto una tiza (mira que bonita era, horas de angustia, cante jondo, la gracia......) 
El tono de sus cuadros siempre es oscuro, sin luz, invadido por la pena. Y esta pena se refleja, siempre siempre, en las caras de las mujeres que pintó. Si bien es cierto que pintaba el cuerpo de la mujer como nadie, no lo es menos que no supo dibujar la sonrisa en la cara de sus modelos. 
Los cuerpos de las mujeres de Julio son de infarto, pero de infarto 2006 no de 1.920 (naranjas y limones, el pecado, mujer de córdoba, cante hondo, la magdalena, la gracia, la nieta de la trini.....), que son una sucesión de pechos, caderas y piernas de las que a mi me gustan y de las que entiendo un montón. 
Sin embargo no veremos una sola sonrisa en esas rostros, rostros por otro lado tirando a bastante feos, y que me perdonen las cordobesas. Abundando en el tema, a la modelo de mujer de córdoba, sólo le falta el bigote. 
De entre los cuadros expuestos me quedo con el pecado –1915, pecado que yo veo no en la desnudez de la modelo, que verdaderamente está para pecar con ella, sino en las cuatro brujas que la rodean, y que quiero suponer reflejan la moralidad de la época. 
Y otra curiosidad, Julio solía pintar los fondos de sus cuadros con paisajes de la ciudad..... pero a su bola, o sea que esos paisajes no se ajustan en absoluto a la realidad y los colocaba como a él le salía de..... su imaginación, que pa eso los cuadros eran suyos. 

Con otros particulares como Séneca, Averroes, Maimonides, Abderraman, El Gran Capitán, los marqueses de Carpio y el chico que reparte “20 minutos” -un diario gratuito-, te vas encontrando según vas paseando calles. 
El encuentro con Maimonides fue particularmente notorio. Si, notorio porque ligue. Y ligue con una gata, de nombre May, que vive a los pies del filósofo, que se prendó de mi persona y tuvo a bien refregarse lo que quiso contra mi recio torso y musculosos brazos. 




Y hablando de ligar, es aquí donde debo hacer un aparte para deciros que andando por La Judería, concretamente por la calle Badanillas, me ví asaltado por unas cuantas señoras putas que desde sus portales me ofrecían sus servicios...... por la voluntad. Cuando abandoné la calle lo hice firmemente convencido de que mi voluntad aún distingue entre lo importante y lo superfluo....... y que aquella era la calle las putas.



3. EL PAISAJE. No más de dos horas separan Córdoba de Málaga. Rebasado el puerto de Las Pedrizas, ya en los llanos de Antequera, llamó mi atención una denominada venta el Faro. Encaminé mi rucio a sus aparcamientos y mientras me desayunaba una tostá con zurrapa colorá pregunté por el farero, por Maese Tarugo. No estaba. Me dijeron que su fantasma anda vagando por la red y deseando enseñar la sábana. Con todo, fue un desayuno para recordar. 



Lo primero que hace el viajero cuando llega a Córdoba es comprar un mapa de la ciudad. Le va a dar igual. Los cordobeses son unos cachondos y un buen número de calles se encuentran sin rotular. Para compensar, existe otro buen número de ellas que tienen dos nombres. Los dos juntitos y los dos distintos. Esto lo hacen sin duda para amenizar el tedio que pueda invadir al forastero cuando la cultura andalusí empieza a salirle por los poros. 



Ya puesto en situación, mandado el plano a la mierda, lo ideal es dejarse llevar para que la ciudad antigua le vaya a uno sorprendiendo poquito a poco. Es una delicia caminar por entre las estrechas calles que te protegen del solano. Patios con geranios, sombras acogedoras, rejas, casonas y palacios ilustres, fachadas con escudos de nobles linajes y tiendas de souvenirs a porrillo. 



El Cristo de los Faroles, en la plaza Capuchinos, bastante lejos del entorno de La Judería, me sorprendió por lo destartalao y lo marrano ..... el entorno quise decir. Esperaba un Cristo más pequeño en una plaza más coqueta. Así que me resultó excesivo en el tamaño, desangelado en la ubicación y a falta de una mano de mister proper que adecentara su pedestal. 
O quizás, vete tú a saber, yo no llegue en el momento adecuado o mi ánimo estaba revuelto porque la tostada del desayuno no había estado en su punto. Así que salí de allí por patas y me fui al Corte Inglés a zanganear en la sección de lencería femenina, algo muy de agradecer a la vista de la caló que me tostaba fuera.



A las ruinas de Medina Al-Zhara, al día siguiente, nos llevaron en autobús, tan ricamente. Adquieres los ticket (cinco euros) en algunas de las oficinas de información y turismo que están repartidas por Córdoba, te señalan los horarios -mañana o tarde-, los dos lugares en que recogen viajeros y.... a correr. Las ruinas están a unos 7/8 Kms. de la capital y no te proporcionan ni bocadillo, ni agua, ni ná de ná, la intendencia corre por tu cuenta. La impresión que saqué de esta visita es que los Omeyas eran unos cafres y unos manirrotos. Solo hay que ver como dejaron aquello, hecho un destrozo.






Ahora las ruinas están muy bien protegidas y conservadas. Incluso se están restaurando algunos paneles de las paredes, pero van despacito...... muy despacito. 

La joya de la corona, sin lugar a dudas, es la Mezquita. Sólo el poder visitarla es razón suficiente para venir hasta aquí y pasar los calores o los fríos que fueran menester. La Mezquita no es una cosa que se vea sin más, la Mezquita se siente. Y no voy a caer en la majadería de intentar describirla porque es un lugar precisamente para eso, para sentir. Y yo, una vez en su interior me sentí empequeñecido, mínimo, intemporal y asombrado. A la vista de tanto gusto y exquisitez, en calidad y cantidad, es seguro que en los tiempos de su construcción abundaban los maestros canteros como hoy los aparcacoches, y perdónenme sus mercedes el dislate. 
En uno de los rincones del interior se exponen las firmas grabadas de unos trescientos de ellos, canteros.... no aparcacoches, pero es seguro que habría muchos más. Estoy por asegurarles que en cada casa debía vivir al menos un maestro cantero. 
A la Mezquita se accede desde el patio de naranjos. Nuestro amigo Cicero me hizo reparar en que en cada lugar que en la actualidad hay un naranjo, había un naranjo cuando Abderraman III se paseaba por aquí. Me llamó la atención la extraña conjunción de religiones que se advierten en el mismo monumento. Y me llamó la atención la exposición de vigas talladas expuestas en el claustro y que, debido a su vejez, han sido sustituidas por otras, replica exacta de las que se quitaron.



Otro día, aleccionado por Cicero, me fui a la calle Cabezas y allí descubrí una casa en la que, según reza en la placa clavada en la fachada, fueron expuestas las cabezas de los siete infantes de Lara. Las fotografías que de ella tome me servirían para ilustrar un antiguo trabajo mío sobre la afrenta en cuestión, si tuviera los santos cojones de encontrarlo, que no los tengo, y eso a pesar de que fue colgado en la red. ¿Alguna de sus mercedes me podría echar una manita?. 

Me quedé con las ganas de andurrear por el puente romano, los baños califales y el museo taurino, que se encuentran cerrados a cal y canto. 
Finalizando mi estancia por tierras cordobesas me di una vueltecita por el Valle de los Pedroches y por Lucena. Del primero debo decirles que se pueden ahorrar el paseo. Pozoblanco me decepcionó. Si no fuese porque allí fue herido de muerte el malogrado Paquirri, ese pueblo no sería conocido sino por sus habitantes, y ni aún así saben, o quieren, explotar lo turisticamente explotable. Su coso taurino está restaurado con un mal gusto imposible de describir y el resto del pueblo es totalmente predecible. Por no renovar, no renuevan ni un termómetro de mobiliario urbano que está clavado en los 12 grados desde que Machaquito tomó la alternativa.



Si merecen mención aparte la iglesia de Hinojosa del Duque, llamada por los lugareños la catedral de la sierra, y el castillo de Belalcazar. La primera es una joyita perdida en un campo de trigo. El castillo es de los que imponen, pero desgraciadamente está olvidado por la administración o por sus propietarios, si es que son particulares. Sus puertas están tapiadas y es imposible acceder al interior, por lo que te da lo mismo acercarte a pie de muralla o quedarte, tan ricamente, donde acaba la carretera, a unos doscientos metros de la torre del homenaje. Lo triste es que su ruina, amenaza con ser su ruina, sin que nadie parezca dispuesto a desfacer el entuerto. Se me antoja que el castillito de los cojones podría convertirse en un alucinante Parador Nacional pero, a lo que se ve, eso sólo sucede en los ojos de alguien con una imaginación como la mía. Además, ¿qué coño iba a pintar un Parador en Belalcazar?.


De Lucena, ni les cuento. Pueden echar su tiempo en pescar la trucha ....... Otro apunte para terminar con el paisaje; en Córdoba abundan las tiendas de aparatos para sordos y escasean, de mucho escasear, las de informática, misterio este que no pude desentrañar antes de abandonar la ciudad. 

Poco más que contaros. Si acaso que antes de dejar Córdoba tuve la inmensa suerte de asistir en directo a un concierto de José Domínguez (a) El Cabrero, santo de mi devoción, y que pagaría lo que fuese no ya por oírle cantar sino por oírle hablar. 
Los jardines del alcázar de los Reyes Católicos, la luna llena sobre ti, y El Cabrero desgranando sus cantes, es un plato que alimenta para una buena temporada. Anoche soñé contigo Soñaba que era verdad Que era yo quien te soltaba El lazo del delantal.