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DIOS TOLERA LO INTOLERABLE; ES IRRESPONSABLE E INCONSECUENTE. NO ES UN CABALLERO. (Don Jaime de Astarloa.- El Maestro de Esgrima)
ESCRIBIR ES METERSE EN CHARCOS. (Juan de Mairena.- Maestro Vidriero)

27/4/12

Domingo Leiva

Un guiño en el rumbo de mi galera me permitió, el otro día, conocer a un genio de la fotografía. Mejor que contarles yo quien es Domingo Leiva, sería que su merced se diera un paseo por su página web

http://dleiva.com/

que sin duda le describirá mejor de lo que yo nunca podría hacerlo. Si acaso añadir, a su trayectoria profesional, su calidez humana y su cercanía.
El asunto es que el maestro necesitaba un punto de apoyo para mover el mundo y mi empresa estaba en condiciones de prestárselo; a través de mí que me ofrecí voluntario.

Siempre he dicho, y lo mantengo, que si estás cerca de estos gurús, aunque sea para llevarles la maleta o el botijo, terminas aprendiendo algo. Y yo aprendí algunas cosas a cambio de prestarle un chaquetón, pues el maestro se había presentado en mangas de camisa y el lugar, y la hora, aconsejaban un mucho más de abrigo.
Así que tuve el privilegio, encaramado a la lámpara del quirófano, de contemplar como el cirujano operaba. En su amabilidad, el artista pretendió hacerme partícipe de algunos de sus métodos de trabajo pero… pero… yo no estaba a su altura; como si me hablara en chino. Dicho en otras palabras, él jugaba a Messi o Cristiano y yo en el equipo de veteranos de mi barrio. Un veterano, por otro lado, a quien le cuesta dios y ayuda –si es que lo hace- leer el manual de la cámara.

Me aseguraba Domingo Leiva que avanzar en la técnica me permitiría divertirme más con la fotografía. Por una vez discreparé de la opinión del experto. No puedo estar de acuerdo con ella porque si bien es verdad que Cristiano juega la Champions y el de mi barrio la liga de veteranos, a la hora de divertirse, lo que se llama divertirse, no me atrevo a decir cual de los dos lo hace más. Como poco, uno lo dejaría en un discreto empate.

El monstruo de la imagen se llevó en las entrañas de su Nikon lo que venía a captar y yo, desde ayer tarde, lo tengo como el contacto más afamado y prestigioso de mi página de Flickr. Esa en la que sólo juego la liga de veteranos.
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24/4/12

el Wind Surf

miércoles, 19 de abril de 2012
Me llamó la atención, a gritos, la arboladura de sus cinco palos sobresaliendo sobre los edificios cercanos al puerto. Así que, esa misma tarde, tirando de los hilos que me permiten entrar donde no se puede entrar, tuve la ocasión de apuntar el objetivo de Nikita sobre su amura de estribor.
Majestuoso, anclado en su magnificencia sobre el muelle de levante del puerto de Almería, el Wind Surf esperaba el ocaso para hacerse a la mar.

De la compañía WindStars y bandera holandesa, el Wind Surf es un crucero un tanto atípico. Atípico porque su propulsión natural es el viento, y no el petróleo. Cinco hermosos mástiles sostienen las velas que, operadas por ordenador, impulsan el barco. El Wind Surf fue botado en 1990 y el pasado año sufrió su última revisión. Registra 188 metros de eslora, 21 de manga y posee siete cubiertas. El puente de mando está abierto a los pasajeros, por lo que cualquiera de ellos puede visitarlo durante las travesías.
Puede alojar unos 300 pasajeros y 160 personas componen su tripulación.
A título de curiosidad puedo indicarles que en su cubierta se ha celebrado más de una boda, pero que no tiene capilla. Y que si bien la naviera le ofrece la posibilidad de pasear en bici en las escalas (40 dólares medio día), no puede jugar al tenis porque el barco no tiene pista para este menester (ni siquiera de padel). Esta es la razón, y no otra, de que mi primo y yo hayamos desistido de hacer un crucero en el barquito. Eso y los 1700 euros de media por crucero de nueve días.

Vista la mala mar que ayer había en Almería –pueden fijarse en el oleaje en el interior del puerto- un propio de la torre de control nos sopló que en cuanto el Wind-Surf zarpase el puerto se cerraría a la navegación.

 -¿Pero va a zarpar con esta mar?, pregunté ignorante.
 -No problem, me contestaron, el Wind-Surf tiene la suficiente eslora y calado como para navegar con menos problemas que cualquier crucero convencional. 
-Doblará el Cabo antes de que sirvan la cena y el oleaje sólo será un acune para el sueño, añadió el Capitán Marsopas.

Sólo quedaba recoger los avíos, dar las gracias, y volver al huracán del viento de poniente.

6/3/12

Valuengo.

Música de campo, para ambientar...



Lo contaré, casi, como me lo han contado. No es cosa conveniente dejar pasar las experiencias rurales que nos toquen de cerca a nosotros, tan urbanitas. Si alguno de ustedes tiende a creer que lo que sigue es una fábula, estará en el error; la realidad, siempre puede superar la ficción.

Tengo un compañero de trabajo nacido en Valuengo. Valuengo, por si sus mercedes no están al tanto, es un pueblo de Badajoz.
Mi compañero suele pasar allí algunos de sus períodos vacacionales porque sus padres, ya ancianos, siguen residiendo en aquel pueblito. Cuando Matías –vamos a llamarlo Matías- visita Valuengo se infunde del disfraz de rusticidad porque, asegura, es el mejor modo de disfrutar la vida del campo.

Matías, cuando vive los días de Valuengo, no deja de ir a la taberna a mediodía para tomar un aperitivo de vino de la tierra y cecina con habas. También baja al pilón, cada tarde, para comentar con los vecinos la vida de los demás vecinos. Matías, por aquello de haber salido y sobrevivido fuera del pueblo, mantiene entre sus convecinos una aureola de gurú astral que se preocupa, muy mucho, de mantener intacta. Gracias a las reuniones vespertinas en torno al pilón, ningún habitante de Valuengo ha necesitado jamás un psicólogo. Es más, les cuentas que hay gente que ha hecho de oír a otra gente una profesión y te miran dudando entre arrearte con el garrote porque creen les estás tomando el pelo o… echarte directamente al pilón.

Otra de las costumbres que Matías guarda religiosamente es salir, cada noche y antes de irse a la cama, a mear en el corral.
Matías asegura que la casa de sus padres posee no uno, sino dos cuartos de baño. Pero mear en el corral –a mí no me miren- dice que le hace a uno comulgar con la naturaleza y no hay mejor somnífero que tirar el chorro cuanto más lejos mejor mientras miras la luna a la cara. Mear en el campo, dixit, te coloca en paz con los hombres y contigo mismo.

Bueno, pues la última vez que Matías se dedicaba a tan grato ritual -posiblemente la última- debió demorarse algo más de lo usual en la recogida del miembro y, en esas estaba, cuando sintió una picadura en la punta del pene.
Matías, que ha corregido esta exposición, ha porfiado duramente conmigo para sustituir el término. Dice que, en su pueblo, a eso no se le llama pene.
Uno le ha hecho ver, como buenamente pudo, que nos debemos a nuestros lectores y que tampoco es necesario caer en la ordinariez. De tener el pilón al lado es muy probable que hubiera tenido que ceder a sus indicaciones pero, afortunadamente, Valuengo nos pilla algo lejos.

Inmediatamente, me sigue contando, aquello se le puso del tamaño de una berenjena y le hizo acudir a la consulta de urgencia del… boticario, porque en el pueblo no hay médico. El farmacéutico, y también alcalde, dictaminó que lo que le había picado era una culebra de cogulla, especie venenosa de serpiente abundante en la comarca. En su propio coche le trasladó hasta el hospital de Jerez de los Caballeros, el más cercano, para que fuese asistido debidamente.

Matías me cuenta, que aparte el dolor en salva sea la parte, lo que más recuerda de aquella noche es el cachondeo de boticario en el trayecto desde Valuengo a Jerez. Primero le dijo que muy posiblemente tendrían que amputar y luego, al ver la cara de Matías, lágrimas por la cara y manos en el regazo, cambió el discurso por otro bastante más placentero, asegurándole que en un ratillo, y para extraerle el veneno, tendría chupándole la cosa a la enfermera más experimentada del hospital de Jerez de los Caballeros.

Todo eso mientras hacía verdaderos esfuerzos, el muy hijo de puta, porque las carcajadas le permitieran seguir el trazado de la carretera.

el pilón

No es el pilón de Valuengo, pero es el que tenía más a mano.

23/2/12

el día del fin del mundo

Música para ambientar,




23 de febrero, jueves, san Policarpo. Podría hablarles esta mañana –fue mi primera intención- de esa madre que plantada ante los que mataron a su hija les llamó asesinos, cobardes e hijos de puta. O del porqué los estudiantes de Valencia, sin haber llegado aún la primavera, han tomado la calle por suya, cual Manolo Fraga cualquiera, ante la sonrisa condescendiente de la progresía tintada de rojo que no se atreve a enfrentarse a las duras porras de los antidisturbios.

Incluso podría contarles sobre el empate, en el último suspiro, de este Madrid de mis penas y alegrías. Pero todo ello suena a demagogia y, cabe suponer sin mucho esfuerzo, que terminaríamos antes en el enfrentamiento que en el consenso.

Así que he convenido hablarles del fin del mundo.
No sé si mi planteamiento terminará por acojonarles, o por hacerles reír; en cualquier caso, habremos pasado un buen rato, que de eso se trata.

Apunten esta fecha: 21 de diciembre de 2012, como quien dice, a la vuelta de la esquina.

Según el calendario maya, y los mayas pocas veces se han equivocado, este año no nos hará falta comprar lotería. No se llegará a celebrar el sorteo.
A los incrédulos les aconsejo viajar a Dresde, en la lejana Sajonia. Allí podrán contemplar, de primera mano, un antiquísimo códice que contiene la predicción milenaria y fija la fecha fatídica… 21 de diciembre de 2012.

Los expertos en la traducción de jeroglíficos han ido un poquito más allá. Señalan, sin lugar a la interpretación, que nuestra muerte común se producirá por ahogamiento. Todas las aguas del universo, y el universo es una jartá de grande, confluirán en nuestro pequeñito mundo y no se salvará ni el tato.
Así parece deducirse del mensaje de la deidad terrorífica del inframundo que, ataviada con una túnica negra y un búho majarón en la cabeza, se muestra en la acción de verter agua sobre esta humanidad pecadora que ha permitido que una madre tenga que enfrentarse a los asesinos de su hija, estudiantes que no estudian sean manipulados por los que estudian manipularnos a todos, y el Madrid no sea capaz de ganarle a un equipo ruso por mucho frío que haga.

Yo de ustedes, visto lo visto y oído lo oído, me pasaría a la acera del pecado. Siempre será mejor morir achicharrao que ajogao por inmersión.
Ustedes mismos.

el fin del mundo-2
Nome, guerrero maya.

18/1/12

confieso que me he dopado

Y, esta vez, no ha sido con vino tinto.
Verán sus mercedes:

Hace unos días tuve un cuasi accidente con la boscomoto. Una fulana de siniestra encaradura decidió pasarse un stop por el fernandito y accedió a la vía por la que yo circulaba cuando prácticamente me tenía encima. Para no estamparme contra ella fuí obligado a dar un bandazo y la moto terminó sobre la acera y yo cagándome en su puta madre. A dios gracias no iba a mucha velocidad.
Con todo, la moto se venció a un lado –como el Costa Concordia, pero en secano- y para no terminar ambos en el suelo necesité sostenerla a base de deslizar los dos generadores de testosterona a la pierna derecha. Ello ocasionó que los músculos gemelos se montaran, distendieran y unos cuantos “eran” más que han dado mucho quebranto. Ya estoy mejor, gracias.
Para colmo, la fulana no se detuvo.
Pero me he quedado con su cara, con el modelo y color de su coche, y con unas ganas infinitas de pegarle un pellizco retorcío en el fernandito que menté antes.

Un par de días después, tenía una cita tenística ineludible y a ella acudí; como un machote.
Como la pierna seguía dando problemas, opté como remedio alternativo por una buena rociada con el reflex ese milagroso que tanto anuncia la tele.
Ahora tendrán que imaginar la escena: Uno sentado en el banco del vestuario, en pelotas, con el bote de reflex en una mano y la pierna estirada.
La primera vez que pulse el botón del spray, el reflex no salió; la segunda, tampoco. La tercera -porqué coño no sale esto-, esta vez con más fuerza, si salió… pero el pitorrillo estaba apuntando directamente a mis güitos –ya no a los gemelos- y estos quedaron perfectamente impregnados con tan aeróbica sustancia.

¿Han probado alguna vez a echarse reflex en los huevos? (*)

No hay mal que por bien no venga. He descubierto una nueva sustancia dopante y que no da positivo en los test antidopings. Gané el partido 6-2, 6-3, corrí mi pista y la pista de al lado y mi contrincante aseguró al terminar, sin ningún recato, que le parecía haber estado jugando contra el Correcaminos.
También me preguntó varias veces, cuando nos cruzábamos para cambiar de campo, porqué tenía lágrimas en los ojos.

Ayer mañana, preparado para mi paseo dominguero con Lagartija, la primera pedalada no obtuvo respuesta por su parte. La segunda tampoco. Hube de apearme para comprobar que al giro de pedal no respondía la tracción de la rueda trasera, pese a estar la cadena perfectamente colocada.
Saqué de la mochila el reflex –ya siempre lo llevo conmigo- y espolvoreé la zona a conciencia… pero que si quieres arroz, Catalina. Está claro que Lagartija no responde a los mismos impulsos que este que les escribe, y que habrá que hospitalizarla.

A modo de mimitos, les voy a dejar una fotografía de Lagartija, muy favorecida. Es del último domingo que salimos juntos, aquel en que la niebla fue nuestra compañera. Pero eso quizás se los cuente otro día…

(*) La voz de mi conciencia diría de la frase que me paso de ordinario. Es muy posible, al César lo que es del César; pero uno habla así y, definitivamente, tiendo a escribir como hablo.

días de niebla

29/12/11

tú x siempre

. Banda sonora... para ambientar, 



Debe ser jodido que te dejen de madrugada. 
Y si la madrugada es la de nochebuena, de un chungo añadido. 
Pero así es la vida, un puro drama por cualquier lado que se mire. Eso debía estar pensando Pablo, a quien su chica dejó descompuesto, aterido y sin novia al amanecer del día 25… fun… fun… fun… 

Real como la vida misma; teoría y práctica de la soledad absoluta. Sobre la mesa su copa de cerveza vacía. En el estómago, más vacío y un nudo difícil de digerir. 
Frío glacial en el ambiente del amanecer, que no logra dominar a pesar del embozo, del cuello del chaquetón subido hasta las orejas. 

Se hace pequeño el mediterráneo para que vague su mirada perdida. Nunca más los besos con olor a Kenzo. Nunca más caricias con sabor a portal, ni pasiones derramadas en el asiento trasero del Focus. 
Y mientras la cabeza busca y rebusca, adormecida, el jarabe que calme el dolor del corazón, la mirada… que ironía, se clava en el grafitti dibujado sobre el malecón del paseo marítimo con lo que era hasta ayer; tú x siempre.


tu x siempre

6/12/11

Historias del ferro-bici; Agua Amarga.

Te voy a proponer un viaje al mar. Un viaje desde las altas tierras de Lucainena de las Torres a las blancas arenas de la playa de Agua Amarga, en la provincia de Almería.
Cuarenta kilómetros en los que, siguiendo el trazado del antiguo ferrocarril del mineral de hierro, nos sumergiremos en un episodio de la historia minera de Almería, pasando desde los 560 metros de altitud de Lucainena, parque natural de Cabo de Gata-Nijar de por medio, al nivel del mediterráneo.

El trayecto lo podemos dividir en tres partes absolutamente diferenciadas; la primera se extiende desde Lucainena a Polopos, la segunda desde aquí hasta el Argamasón y la tercera y última desde el Argamasón hasta el cargadero de Agua Amarga. La primera y tercera discurren sobre lo que fue la plataforma del ferrocarril minero y la segunda… por donde buenamente puede; que el progreso y la modernidad se encargaron de borrar las huellas de la historia a pinceladas de invernadero, naves industriales y despropósitos varios.

Agarra tu bici, agua y bocadillo, y vente conmigo; de verdad que lo vamos a disfrutar.

El recorrido, 39 kilómetros, es casi todo descendente; suavemente descendente. Con todo, existen repechos para encomendarse a la Virgen del Culillo Apretao; como la subida de Rambla Honda, o la llegada a Polopos, o el alto de Sierra Cabrera, que pondrán en apuros al ciclista piltrafilla como este que les cuenta.
De cualquier manera, y dado que los repechos no son de longitud considerable, siempre te queda el remedio de echar pie a tierra y, empuja que te empuja, terminar de subir aunque sea con el bofe fuera y de manera poco airosa.
Como yo no lo tuve que hacer, y terminé todas ellas sobre el sillín de Lagartija, no creo que nadie se vea en tal aprieto.
Y es que no conozco ciclistas menos cualificados que yo.

La literatura que a continuación sigue tiene como justificación suplir las carencias cicleras con el conocimiento del medio. Se nos podrá pues achacar que como ciclistas dejamos mucho que desear, pero al menos estaremos documentaos.
Empezamos; pon el cuentakilómetros de tu bici a cero y enfila el manillar a la torre de la iglesia de Lucainena.

Introducción
Corría el año 1893 cuando se descubrió que la sierra a cuya sombra se cobija Lucainena de las Torres escondía en sus entrañas una notable cantidad de mineral de hierro. Esto no fue casualidad; a finales del siglo XIX, en pleno despegue industrial de la vieja Europa, la industria del hierro vivía su época más esplendorosa y se buscaban yacimientos como ahora se buscan avances informáticos.
Descubierta la mina, hizo falta la unión de un inglés (Hermann Borner), un vizcaíno (Ramón de la Sota) y un alemán (Otto Kreizer) para que la constituida Compañía Minera de Sierra Alhamilla, fuera la encargada de la explotación de la mina y el traslado del mineral al embarcadero correspondiente, desde donde sería trasladado a los hornos de fundición ubicados en la lejana Inglaterra.
Se descartaron Almería, por la distancia, y Carboneras por lo dificultoso del trazado en su tramo final; siendo finalmente una zona aledaña a la barriada de Agua Amarga la elegida para construir el embarcadero.
El ferrocarril minero empezó a operar en el año 1896 y sus primeros tiempos coincidieron con los de gran prosperidad de la mina, para beneficio de sus propietarios y, en menos medida, para la comarca.
La decadencia llegó con el final de la Primera Guerra Mundial, y la subsiguiente crisis siderúrgica europea y española. Tras una ligera recuperación, la empresa continuó en decadencia hasta 1931, en que se suspendió temporalmente la circulación del ferrocarril. La actividad se reanudó esporádicamente, y durante la Guerra Civil quedó en manos de los obreros.
Ramón de la Sota fallece en 1936 y, después de la guerra, las autoridades franquistas incautaron sus propiedades por su militancia nacionalista. Tras efectuar un cuantioso desembolso a fin de reparar la línea, se comprueba que los criaderos estaban agotados y en 1942 cesó por completo la explotación.
El último barco en cargar mineral en Aguamarga fue el Bartolo, en los primeros meses del año. Y decimos en los primeros meses porque el 6 de marzo sería hundido frente a las costas de Marsella por el submarino alemán HMS Taurus.
No queda nada del gran muelle metálico, más de 70 metros de largo, bajo el cual ofrecían los cargueros la boca de sus bodegas a las vagonetas que se situaban sobre el mismo.

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Km. 0.- Hornos de calcinación.
Situados a la falda misma de la sierra han sido restaurados en el año 2010.
Ocho hornos que se utilizaban para aumentar el tenor metálico del mineral que posteriormente el tren trasladaría hasta el cargadero de Agua Amarga; mudos testigos del esplendor minero de esta comarca cuando tocaba saltar de un siglo a otro.
En sus inmediaciones se ha habilitado un amplio aparcamiento que nos servirá para dejar los vehículos en los que transportamos nuestras bicicletas.
Para llegar al mismo hay que tomar, a la entrada del pueblo, la carretera local que lleva a Turrillas y a un kilómetro aproximadamente encontraremos, a la izquierda, el desvío para llegar a los hornos.

Km. 0’790.- Casco urbano de Lucainena de las Torres.
O de las siete torres, como se llamó en la antigüedad; vigías que en el siglo XVI servían de alerta a los habitantes del pueblo, entonces alquería musulmana.
Llegamos al pueblo por el Camino de las Minas y entramos al mismo por la calle Unamuno, a espaldas de la iglesia de Santa María del Monte Sión (que ya hay que rebuscar). Una vez rebasado el mirador del Poyo de la Cruz, antesala de la iglesia, bajaremos hacia la entrada del pueblo buscando la Casa de la Compañía de Minas y el propio inicio de la Vía Verde (¡ojo!, que tendremos que recorrer unos doscientos metros por dirección prohibida; nada del otro mundo dada la escasa circulación del lugar).
Para antes de comenzar a biciclear recomendamos una visita a la plaza del ayuntamiento, donde se ubica un bar con una coqueta terraza, a los lavaderos públicos –en la parte alta del pueblo- y al restaurante Venta Museo, donde a la par de admirar lo que allí se expone al visitante, podremos degustar los platos típicos de la tierra.
Con todo, los primeros vestigios de población en el lugar se remontan a la era de la ocupación romana, villa entonces del patricio Lucainos, y por esto conocida por Locaynena.
En el año 1998, le fue concedido al pueblo el premio nacional de embellecimiento.

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Km. 1’340.- Entrada a la Vía Verde acondicionada.
Situada frente a la Casa de Dirección de la Compañía Minera; exquisitamente conservada y en la actualidad escuela pública Diego Ropero.
Justamente aquí es donde tenía yo que insertar una fotografía de la dichosa Casa de Dirección pero… se me ha perdido.
Tendrán que esperar pues sus mercedes a que pueda deshacer el entuerto. Y ello pasa, necesariamente, por volver a Lucainena; que todo lo que aquí se cuelga es producto original y cien por cien ecológico.

Km. 1’400.- Estación de Lucainena.
Coqueta estación que pretende retrotraernos a la entrada del siglo. Sirve como oficina de turismo y el ferroviario reloj colgado en su fachada nos despedirá en nuestra travesía.

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Km. 3’650.- Área de descanso.
La verdad es que para el ciclista que nos ocupa, aunque sea piltrafilla, aún no será el momento de descansar de nada pues nada nos habremos cansado, pero está terminada con buen gusto y lo bien hecho… bien parece.

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Km. 6’100.- Noria de sangre.
La vemos, rodeada de palmeras, a la izquierda del camino.
Ya en desuso, se llamaba de sangre a la noria que era tributaria del animal o del hombre para ser movida, al contrario de otras que se movían por la fuerza del agua o del viento.

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Km. 6’270.- Final de la Vía Verde acondicionada.
Hasta aquí llegó el Ayuntamiento de Lucainena en su proyecto de Vía Verde, proyecto en el que no se implicó quien de verdad debía implicarse. Aunque escaso el trayecto, debemos agradecer a este Ayuntamiento el esfuerzo realizado. Ojala lo continúe quien tiene medios para ello.
A partir de aquí, hasta Polopos, la vía discurre –en su mayor parte- por lo que fue la antigua plataforma del ferrocarril. Vía “ciclable” que quiere decir que en teoría, y siempre en teoría, tiene preferencia de paso el ciclista.
Nunca estará de más circular con precaución, si bien es cierto que por esta carretera no circulan ni los grajos, exceptuados los cuatro lugareños que tienen por allí sus fincas de labor y se desplazan a la misma para atenderlas.

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Km. 7’870.- Puente de la Rafaela.
Sólo quedan los sillares del mismo, que se situan a la izquierda del camino. En invierno el cauce suele llevar agua, pero nada desde luego que nos impida el paso.
Rebasado el puente toca subir una cuestecilla de las de bajar el plato y apretar el culo hasta alcanzar, nuevamente, la plataforma de la vía.

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Km. 10’520.- Túnel de Polopos.
No iluminado; ni falta que le hace, pues mide solo unos treinta metros. Ingeniería pura de pico y pala. Aquí, ni excavadoras ni nada que se le pareciese. Si acaso, los dientes.
Deberá tener cuidado rebasado el túnel; a la derecha se sitúan unos cortados, sin protección, por los que no es nada aconsejable despeñarse.

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Km. 11’700.- Puente de Rambla Honda.
De este puente, al igual que en el de la Rafaela, sólo quedan los sillares; pero impresiona la solidez y magnitud de la obra para un tiempo en el que todo se hacía a golpe de brazo.
Desde aquí, hasta el km. 12’130, desaparece el firme asfáltico de la carretera y circularemos por el camino terrizo que conforma la rambla.

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Km. 14’380.- Polopos
Tras superar la mayor subida que encontraremos en el recorrido, resoplando del esfuerzo y acordándonos de san Apapurcio bendito, llegamos a la pequeña barriada de Polopos. Conjunto de casitas achaparradas blanqueadas de cal y con aire mexicano que ha hecho fuera el marco elegido para rodar los exteriores de un buen número de producciones cinematográficas:
-Tu perdonas… yo no; con el Terence Hill y el Bud Spencer.
-100 rifles, otra del oeste.
-Cabalgando al infierno.
-En la boca del diablo (de la serie de tv Curro Jiménez).

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Km. 18.- Paso bajo la autovía A-7.

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Km. 19’860.- Alto de la Venta el Pobre.
Otro pequeño repecho que encantará a los más avispados del pelotón nos dejará junto a la torre de la Venta el Pobre.- Aquí tendremos que tomar un desvió a la izquierda, junto a la planta que fabrica elementos de hormigón para el trazado del AVE y enfilar dirección Carboneras.

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Km. 20’600.- Estación de Servicio GALP.
Nuestras cabalgaduras no necesitarán repostar en ella. Toma el camino que, paralelo a la N-341 y por la izquierda, enfila hacia el mar.

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Km. 22’600.- Cruce de los Alamillos.
No hay foto; se me acabó el carrete y, para cuando quise poner otro, la bici ya había dejado atrás el lugar.
Nosotros… to tiesos; seguimos por el trazado que, paralelo a la N-341, nos lleva como dirección Carboneras.

A la altura del km. 23’100 el camino presenta una nueva bifurcación. A la izquierda para Los Alamillos; nosotros seguimos de frente.

Km. 24’230.- Sierra Cabrera.
Hemos comenzado a subir una nueva rampa.- A la derecha nos saluda el cartel que nos indica estamos en el paraje de Sierra Cabrera.
Alcanzaremos el alto en el km. 25’800; quizás sea un buen momento para echar pie a tierra, beber un trago de agua y comer lo que quiera sea que llevemos en la mochila. Lo peor, ya ha pasado.

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Km. 29’280.- Salto de la N-341.
Es aquí donde habremos de saltar la N-341 al otro lado.
Precaución porque la circulación es intensa y el lugar no tiene muy buena visibilidad.
Ahora circularemos por el arcén de la N-341, dirección Carboneras, aproximadamente durante un kilómetro. Justo hasta el…

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Km. 30’160.- Cruce del Argamasón.
Que veremos a nuestra izquierda. En esta rotonda o desvío es donde tendremos que buscar (está disimulado), el pequeño sendero que nos llevará hasta la plataforma de la antigua vía del ferrocarril minero. Yo os la señalo con una flecha vertical. Si te pierdes aquí, es que te pierdes en el pasillo de tu casa.

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Toma como referencia la torre eléctrica para alcanzar la plataforma del ferrocarril

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Km. 30’350.- Plataforma del ferrocarril minero.
Ya estamos nuevamente sobre la plataforma del antiguo ferrocarril. Las verticales paredes de una trinchera majestuosa nos van a servir de entrada en la tercera y última etapa del recorrido.

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Km. 33’380.- Cruce de las Antenas.
Ojo con la navegación y no te pierdas. Llegados a este punto, a tus espaldas las antenas que ves en la foto, tienes que tomar el camino de la izquierda, el señalado por las flechas.

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… y esto es lo que tendrás a tus espaldas:

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Km. 34’690.- Desvío del puente roto.
Aquí no te ibas a perder, pero tendrías que volver sobre tus pasos. Si no tomas la bifurcación a la izquierda, la que indican las flechas, te encontraras a cien metros un puente derruido e insalvable. Así pues toca utilizar itinerario alternativo. Ten cuidado porque hasta volver a alcanzar la plataforma del ferrocarril la vereda es muy “técnica” (llámase técnico al camino hecho una mierda, con piedras y canchales sueltos, poco llano, muy dado a partirse la crisma).

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Km. 37’830.- Urbanización de Agua Amarga.
Hemos llegado casi al final del recorrido. Bordearemos esta pequeña urbanización por el camino que indican las flechas y accederemos a la carretera local que va desde Agua Amarga a Carboneras. Al acceder a su firme tomaremos a la derecha (km. 38’210) y doscientos metros más adelante (km.38’430), el desvío a la izquierda que nos llevará al cargadero del mineral, que ya vemos a lo lejos.

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Km. 38’950.- Cargadero de Agua Amarga.
Hemos llegado a la meta.
El tiempo que yo tardé, parando a tomar anotaciones, alguna foto, y un poco de charla con las perdices y los conejos del camino –que te saldrán a espuertas- fue de tres horas aproximadamente. Los que yo ví se pusieron muy contentos; todos se alegraban de que pasara alguien por allí que no iba a pegarles tiros.
Antes de entrar en el cargadero, propiamente dicho, podrás admirar a la izquierda un aljibe típico y en muy buen estado de conservación.
Desde el alto, a tus pies, la barriada de Agua Amarga y su paradisíaca playa. Busca la terraza de cualquier bar; toca comentar, en amable camaradería, las incidencias del camino.

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Hasta la próxima, ciclista piltrafilla. Gracias por compartir esta aventura con el Capitán Pedales…

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Este cristalito tiene su reedición el 26 de febrero de 2017, en el que acompañado de mi nieto Rubén abordamos nuevamente la travesía.
Aspectos a destacar:
1. Las administraciones de los ayuntamientos implicados en el desarrollo de esta Vía Verde no sólo no han cumplido lo prometido respecto de la finalización de la misma, sino que la parte ya realizada por el de Lucainena se está viniendo abajo sin que nadie le ponga remedio. Más de lo mismo y nada de que sorprenderse.
2. Rubén sube las cuestas como las lagartijas las paredes.

Estrenamos nuestro nuevo sistema de gps que nos asegura que la distancia recorrida es de 39’520 metros, la elevación ganada 234 metros y la perdida 778, así como que invertimos en el recorrido un tiempo de 2 horas y 47 minutos, sin parar ni a echar el bocadillo.

Unas imágenes para que el trago se les haga más llevadero:

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Bueno… a fuerza de ser justo habría que indicar que la administración ha colocado, en algún cruce conflictivo, unos indicadores para facilitar la orientación del caminante despistado. Les ha salido a dos euros el palo.

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… al Cesar lo que es del Cesar.