Buscar este blog

DIOS TOLERA LO INTOLERABLE; ES IRRESPONSABLE E INCONSECUENTE. NO ES UN CABALLERO. (Don Jaime de Astarloa.- El Maestro de Esgrima)
ESCRIBIR ES METERSE EN CHARCOS. (Juan de Mairena.- Maestro Vidriero)

1/9/15

¡... a los toros!

detoros-1

¿Dónde vas?
A los toros.

Me apoyo en el chiste popular para contar a su merced que, por fin, se dieron las circunstancias propias, los astros se alinearon de la forma debida, para que Nikita y yo, apalancados en la seguridad de la barrera documentásemos una corrida de toros.

Porque este cristalito, amén de un ejercicio de estilo, no es sino la excusa para contarle a mis nietos que su abuelo fue pro-taurino en un tiempo en el que la fobia a las corridas de toros se había puesto de moda.

No vamos a ejercer el dogmatismo que sería fácil. Ni a justificar lo que de ningún modo merece justificación alguna. De los pros y de los contras podrán encontrar cientos y miles según el lugar donde busquen.

Así que vamos a dejarlo, resumido, en porque sí.
Porque me dio la gana, por cultura, por educación y, sobre todo, porque me lo pidió el cuerpo. Se rasque quien le pique.

No fue fácil llegar hasta aquí. Amén de estar dispuesto a abonar lo que valía una localidad principal, hubimos de tirar de influencias y recomendación.
La plaza de toros de Almería, la bonita por apodo, es incómoda de cojones.
Incomoda hasta rallar en la inseguridad.
Pero mereció la pena. Morante de la Puebla, Sebastián Castella y Alejandro Talavante pusieron sobre la arena la magia del rito que deviene desde tiempos inmemoriales para embrujar a quien se quiere dejar embrujar.
Es el caso.

No les quiero contar la impertinencia de que en esta plaza se merienda.
Quiere esto decir que estoqueado el tercer toro, se hace un paréntesis oficial para que el tendido deguste las viandas que trajo de su casa. Costumbre esta arraigada en los mismos cimientos del edificio, que será difícil desechar pese al rechazo de la torería.

En mi página de Flickr podréis encontrar un completo reportaje de la tarde.
Aquí, solo un testimonio.

detoros-93

detoros-123

25/8/15

otra vez el FreeStyle

Han pasado cuatro años desde la cosa aquella del Freestyle (agosto 2011). Y anoche, acompañados esta vez del padre de la criatura, como moteros de toda la vida que seguimos siendo, volvimos al espectáculo de las motos, aunque esta vez nos trajeron el circo a la puerta de casa.
La plaza de toros de Vera se llenó hasta la bandera y esta vez, gracias sean dadas al Altísimo, no vino el de la motosierra.
Sergio, por el que han pasado ya cuatro años, no es que siga gustando de las motos, es que ya quiere una moto. De su tamaño, eso sí.

Así que habrá que ir educándolo y haciéndole ver que las motos son para pasear. Y que todo lo demás es circo.
Y que para circo, los payasos.

Siempre he mantenido que una moto es mucho más segura que un caballo.
A lomos de una moto, el único que piensa es el piloto. Así pues, si uno está más o menos al tanto de las leyes de la física y tiene la cabeza medianamente amueblada, el riesgo es muy limitado. Un casco y un par de sustos y ya puedes ir por ahí más seguro que un buzo en una bañera.
Otra cosa es cuando los que piensan son dos, caballo y jinete, compitiendo a veces por ver quien es más animal.
Entonces la cosa, lo sé por experiencia, puede ser peliaguda.

Mientras damos un poco de tiempo para que asimile estos conceptos, le dejo aquí alguna de las imágenes vividas la noche del sábado; las mismas que se llevó para soñar en la cama.


freestyle-95

freestyle-76

freestyle-69

freeestyle-41

Hasta la próxima.

7/5/15

De Córdoba a Cárbula.



Que por mayo, era por mayo
cuando aprieta la caló…

Tan solo y tan anónimo como el autor del romance, el único pensamiento que me ocupaba cuando atacaba las rampas de subida al Castillo de Almodóvar era…¡el hijo puta el moro!
No se puede vivir tan alto… y sin ascensor.

torralva-1 -priv-

almodovar del rio

Hacía tiempo que los hermanos D, que no Dalton, tenían planeada la ruta ciclera que une la Córdoba del Séneca con la Cárbula de Plinio. Y fue por mayo, cuando aprieta la caló… y juro que aprieta, cuando finalmente acometimos la aventura.

Dicen los papeles que son 22 los kilómetros que separan Córdoba de Almodóvar. Mentira cochina. Desde la Avda. de Medina Azahara hasta la plataforma de entrada al castillo marcó el gps de Julieta –y ese no se equivoca- la nada despreciable cifra de 31,960 kms.- Lo que supone más de 60 a final del trayecto; si no quieres quedarte a vivir entre las almenas del cuidado castillo del Conde de Torralva, sevillano que ejercía de señorito y que gastó más de treinta años de su vida y prácticamente la totalidad de su fortuna en reconstruir el castillo que, cuando llegó a sus manos, se encontraba prácticamente en ruinas.
Cuentan las crónicas de la época que por no tener, el castillo no tenía ni siquiera camino para subir.

torralva-2 -priv-

Miguel Ángel Desmaissieres, marques de la Motilla, conde de Torralva, hizo de la reconstrucción del castillo la razón de su vida.
Viajero incansable, interesado por la tecnología, curioso hacia el mundo que le rodeaba y muy sensibilizado con los problemas sociales, revirtió en beneficio de los habitantes de Almodóvar, que durante años fueron contratados en las obras de la fortaleza. Las obras de restauración comenzaron en el año 1901 y se prolongaron durante 36 años, lo que da muestra de lo que allí hubo que hacer.

Paradójicamente, ni el marqués de la Motilla ni su arquitecto, el prestigioso don Adolfo Fernández Casanova, pudieron ver terminado su sueño. Ambos fallecieron antes de que concluyesen las obras.

Nosotros hemos tenido más suerte. A día de hoy el castillo de Almodóvar del Río, la antigua Cárbula, luce en todo su esplendor y puede visitarse, y disfrutarse, por el módico precio de 7 euros. Las cosas, entiendo, cuesta mantenerlas.

Así que allá nos encaminamos, pegados al trazado del canal del Guadalmellato, buena guía para no perderse por caminos que sólo conocíamos de oídas.
Tras desayunar frugalmente en cualquier cafetería de la Avda. Trassierra, de la capital cordobesa, aproamos las tierras de la campiña.

15carbula-7

Como en cualquier guacabaud que se precie, las desventuras no tardaron en llegar. A poco de dejar a nuestras espaldas las ruinas aristocráticas de Medina Azahara, Julieta pinchó sus dos ruedas. Las dos a la vez. Y el piltrafilla de su jinete sólo tenía una cámara de repuesto.
-¡A quién se le ocurre! que diría Sancho.
La montura de Sancho, para más inri, gasta distinta medida que Julieta. La trasfusión pues, no era posible.

Como la necesidad obliga, la necesidad obligó a sustituir la cámara de la rueda trasera, la más dañada, e insuflar aire en la delantera para ver de llegar a algún punto que nos ofreciera socorro.
Esparcidos todos los apechusques de reparar por el suelo, los perros de los cortijos próximos acompañándonos en un concierto de ladridos, aquel cuadro infundía tanto la risa como el llanto. Máxime por la poca destreza d’estos caballeros en colocar en su lugar la cadena, lo que nos llevó casi media hora de retraso.

15carbula-9

15carbula-17

Ya veíamos que no llegábamos a Cárbula a tiempo de agenciar nuevas cámaras en algún comercio del ramo, cuando una nueva calamidad vino a cebarse en nosotros… aunque esta vez sólo fue el susto.
Perdidos en la inmensidad de la campiña, sin la ayuda de referencia del trazado del canal, el Capitán Pedales intentó situarse en el mundo mediante la ayuda del gps del móvil. Pero… ay, dios mío… el móvil no aparecía por ningún lado.
Pánico generalizado.

-Ese me lo he dejado donde pinchamos. Claro, con todo por allí tirado.
-Tierra, trágame.
-Espera que te llamo.

Sancho llamó a Quijano desde su móvil y el móvil de Quijano comenzó a sonar a su espalda. Lo había metido en el bolsillo trasero de la camiseta de ciclar.

-Uffffffffffffff… que susto.

15carbula-19 -priv-

Llegados a Almodóvar, diligenciado en primer término el asunto de las cámaras que aún se complicó más pero no quiero aburrir, nos sentamos a la sombra del Ayuntamiento. Allí, a la frescura de una terraza con Cruz de Mayo, dimos buena cuenta de unos caracoles que aquí son la comida regional por excelencia y que preparan como sólo ellos saben hacerlo.

placer de dioses

Luego, miramos hacia arriba, donde ondeaba el pendón medievo, y nos dijimos: Hay que subir.
Y subimos; vive dios que subimos.

15carbula-23

Al reloj del Ayuntamiento no le hagan ni caso; allí suele marcar la hora que le da la gana.
Sancho, más joven, hizo cumbre bastante antes que Quijano, que aquí no se respetan grados. Y cuando este llegó, sin descabalgar eso si, aún debió esperar su alma… que tardó unos minutos más en subir.


15carbula-38

15carbula-34

El lugar merece el esfuerzo. Ya la vista de por si es impresionante, pero el castillo está cuidado con mimo y esmero. La sala de protocolo, la capilla, la torre del homenaje, el patio de armas, las mazmorras, las almenas, todo está dispuesto con limpieza y saber. En la Sala de las Campanas, un holograma especialmente emotivo, de seis minutos de duración ofrece al visitante la oportunidad de conocer, de boca del Desmaissieres, sus motivos y razones.
Por si fuera poco, una taberna medieval, con los camareros vestidos de época, ofrece al visitante buen yantar y mejor beber. A la sombra de una terraza, asomados a las almenas, trasegamos el singular salmorejo y unas cervezas que actuaron como bálsamo de nuestras maltrechas piernas y desconsolado estómago. Allí pareciera que se detuviera el tiempo.

15carbula-42 -priv-

Luego tocaba volver.
Siempre toca volver.

Eran las tres y media de la tarde cuando dejábamos Cárbula tras la estela de nuestras cabalgaduras.
El termómetro marcaba 33 grados y mayo florido se abría en nuestro horizonte.
-Jarto gachas… quién se agacha, que decía doña Concha.

Cuando pasábamos por Medina, de urgencia, hubimos de mendigar unos refrescos en el centro de interpretación; algo fresco que nos permitiera llegar a Córdoba con un mínimo de humedad. Pocas veces me ha sabido tan bien una Coca-Cola.

Finalmente, sobre las 6.30 de la tarde, mientras el Barsa le endiñaba ocho goles como ocho soles al Córdoba, que les hundían definitivamente en el pozo de la segunda, nosotros nos asentábamos en una cafetería de la Trassierra para comentar las jugadas.

Las nuestras, no las del partido.
Ni que decir tiene que yo me apunto a la próxima.
Aunque sólo sea por llevarles agua.

15carbula-52

Otrosí:
Mi buen amigo el Séneca me recrimina -con razón- haber omitido, al contarles cosas del castillo, la leyenda de la Encantá.
Leyenda que, una noche al año, tiene en vilo las inocentes almas carbuleñas. Como esta mañana no me he levantado con ganas de darle a la tecla, y mucho menos de hacer interpretaciones libres, he decidido ponerles frente al cartelito clavado a las puertas de la Torre del Homenaje. La misma que acoge el cielo -la mejor vista desde el castillo- y el infierno -las mazmorras-.

15carbula-49 -priv-

10/4/15

Aventuras del Capitán Pedales: el Puerto del Alacrán.

Mi buen amigo y compañero de fatigas deportivas AA me había planteado un reto ciclero; se trataba de marchar desde los Altabacales Altos al Puerto del Alacrán; y regreso, claro. Era algo que permanecía anotado en la agenda y que ya empezaba a oler.
Desde su particular perspectiva de los desniveles, aquello sería coser y cantar. Algo así como la vida en rosa, pero en bicicleta.
Así que fijamos el domingo de resurrección, nunca peor elegido, como fecha para terminar de una vez por todas con esta tontería.

Uno, previsor, se había entrenado unos días antes recorriendo la ribera del Palmones. Ruta esta que se hace bajo la atenta mirada de los muchos toros bravos que por allí pastan. Tierra feraz sembrada de palmitos, espárragos, hinojos y tagarninas. Algo llanito como la palma de la mano y paso previo para desentumecer y tonificar los músculos.

¿Amigos?

Mientras subíamos hacía la cumbre de Sierra Bermeja, las monturas sobre la baca del coche, mi buen amigo debió pensar que algo de sal había que poner a tan descafeinada jornada, y en vez de detenerse a la altura de los Altabacales siguió marcha hasta el mismo puerto de Peñas Blancas, confluencia de caminos a Jubrique y Genalguacil, y punto donde se situó una meta de la Vuelta Ciclista a España en el año 2013. De ello da constancia el monumento que allí se erigió y que recuerda, al que no sube a pedales, que triscar estas cuestas es algo parecido a la muerte a pellizcos.

15alacran (5)ph

Esta ocurrencia significa que nuestra ruta la comenzaríamos con un descenso de dos kilómetros. Traducido al cristiano, significa… no más, que para terminar tendríamos que hacer el mismo tramo pero… subiendo. O sea, de postre.

Pinos, pinos y más pinos. Una vereda serpenteante entre las cumbres. Una vista infinita hasta la costa. Cabras asalvajadas entre las rocas. Un lujo de paisaje y un lujo el respirar aires que nadie más respira.

Pese a la supuesta ausencia de desniveles –la madre que lo parió-, la aventura mereció la pena y estoy dispuesto a repetirla. Máxime cuando, sabiendo lo que me espera, ya llevaré hecho el cuerpo… y la piernas.

Parece oportuno añadir que el trayecto de ida y vuelta son unos veinte kilómetros y que no es aconsejable hacerla ni en pleno verano, por los calores, ni en invierno… porque te puedes helar en la cumbre.

Les dejo fotillos y el enlace a la ruta del Runtastic.

alacran-1

15alacran (10)ph2 -priv-

15alacran (15)ph

… y finalmente,
15alacran (23)ph2 -priv-

¡pa habernos matao!

https://www.runtastic.com/es/usuarios/juan-dominguez-1-5/sesiones-deportivas/429194784

17/3/15

el Lignum Crucis

Una de las pamplinas que llamó de forma especial mi atención, en el reciente guacabaud a tierras murcianas, fue la que paso a relatarles.
Murcia, como Almería, es una de las regiones que se llevan a matar con el agua. O mueren de sed, o se ahogan en la crecida. Al parecer, no acostumbran a quedarse en el término medio.

Tal es así que en tiempos remotos, antes de que se encauzara el recorrido del Segura a su paso por la capital murciana, no era infrecuente que alguna crecida se llevara por delante a murcianos y gitanos –es una broma- y terminaran estos en la costa de Mazarrón, con gran quebranto de la sociedad de la época.
Era por eso que los pobres murcianicos se echaran a temblar cuando veían el cielo nublarse más de lo debido.
Y como entonces, y ahora, persisten algunos individuos en creer que el grifo del agua de los cielos está en manos de ese ente confuso y abstracto al que llaman Dios, les faltaba tiempo para coger de la oreja al prebistero de la catedral y subirlo encima de la torre, lignum crucis* en mano, para que desde allí convocara a los espíritus que alejaran los nubarrones.

Imagínense la escena, que es para espatarrarse:
El cielo tronando, el agua que arrecia, y el cura en el balcón recitando jaculatorias con la cruz y el hisopo en las manos.
Como no podía ser de otra manera, a Dios siempre le pillaba mirando para otro lado y no era infrecuente que un relámpago descarriado terminara haciendo carbonilla aquel pararrayos ocasional que le provocaba desde tan alto balcón.
Tan alto tan alto que, de allí al cielo, pasaba el religioso sin darse apenas cuenta.

Me lo contó con mucha gracia y sabiduría, Cristina, la más galana de las guías que conoce de Murcia lo que no está escrito.
Ahora, un poquito más, también su merced.

15murcia1 (41)ph2 -priv-

el balcón desde el interior de la torre
15murcia2 (71)ph -priv-

(*) Cada iglesia que se precie tiene su lignum crucis particular.

10/2/15

el Clio

15clio-21ph -priv-

15clio-25ph -priv-

¿Bonico, verdad?
Pues más bonico es su corazón de 100 caballos con turbo, en un motor de gasolina. Capaz de volar sobre la carretera… pero sólo en caso necesario. Su dueño, o sea el menda, prefiere ver pasar la vida bastante más despacio.
De cualquier manera, un estreno así, bien merece un cristalito en La Vidriera.

Me dio pena, mucha pena, dejar el Ibiza en el concesionario para carne de desguace. Lo creerán o no, pero me despedí de él con un beso sobre su capó, aun calentito por el desplazamiento.
No es para menos, durante quince años, quince, me ha servido fielmente.
300.000 kilómetros, sin un disgusto, y para un motor de gasolina, entiendo que es cumplir escrupulosamente con lo que de él se esperaba.
Cierto es que lo traté bien, que siempre durmió a cubierto, que las revisiones periódicas le llegaron puntualmente y que a menudo recibió un plus de cariño, como todas las cosas y personas que me rodean, pero él cumplió su parte y la cumplió bien.
He comentado a un amigo común que debería haber una especie de edén, de refugio, de paraíso, para aquellas cosas que nos facilitaron la vida. Algo así como un parque temático… un museo… qué se yo.
Lo del desguace se me antoja un sacrilegio, una puñalada trapera en el corazón de quien siempre fue tu amigo y te sirvió con lealtad.
Cualquiera que me lea pensará que no estoy hablando de un coche.
Lo digo sin arrepentimiento; cada cual debe ser libre de cargar con sus propias tonterías.

De este espero lo de aquel, lealtad y servicio.
Aunque… no sé… las cosas de la tecnología no siempre van a mejor.
Para empezar, hay que hacer un curso antes de ponerte al volante. Ni que fuera el coche fantástico. La revolución tecnológica. Una muestra; no tiene llave.

Para conocernos, y presentarle a Nikita, ayer me lo llevé al faro de Mesa Roldán. Sobre el acantilado, el viento de poniente en el rostro y el frío en los huesos pese al sol, nos presentamos nuestras credenciales. La Torre Artillada del XVI sirvió de testigo.
De hecho estoy pensando mandar las fotos al concesionario; lo mismo me las compran.

Al volver, por ver si era verdad lo que me contaban, deje caer un poco de más el pie sobre el acelerador. Lo levanté –me entró miedo- cuando el cuenta marcaba 170.
No hace falta llegar a ningún sitio tan de prisa.

Otrosí:
Hoy, 1º de agosto de 2.024, me ha llamado por teléfono mi amigo el Sherpa. Para contarme que me tuvo presente cuando esta mañana, 25 años después y casi 400.000 kms. en su motor, dejó su viejo Opel Corsa en el concesionario para sacar un coche nuevo. Y que fue como yo decía, que sintió como si traicionara a aquel que tan bien y fielmente le sirvió. Un abrazo, amigo; ya ves, la edad nos va colocando -antes o después- a cada uno en su sitio.

22/1/15

A la Charca por la cuesta del Atanasio.

15charca (2)ph2

Ante unas tazas de café humeante y una bandeja de churros –made in Cordobesa-, mi amigo Antonio Atienza y yo convinimos que las pistas estaban chorreando y no estaba la mañana para tenis. Aunque el sol estaba fuera, la nieve caída en las montañas próximas –que parece mentira que esto sea la costa del sol- y el viento suave del norte impedía que el termómetro superara los ocho grados –frío polar, en cualquier caso-.

-Qué hacemos?
-Yo voy a por Julieta y me voy de guacabaud; la temperatura irá subiendo conforme avance el día.
-Vamos a la Charca de las Extranjeras.
-El río estará crecido, boquerón.
-Mejor nos vamos por la Cuesta de Atanasio, llegamos donde podamos y aluego… ya vemos…
-En la rotonda de San José, dentro de media hora.

Nos vestimos de ciclista, agarramos las monturas y fuimos dejando atrás la línea de costa; el sol, empezaba a calentar un poquito.
El tal Atanasio, el mu malaje, debe estar quemándose en el infierno. Porque solo a alguien con muy malas ideas se le ocurre trazar un camino que suba donde sube este. Una vez arriba, recuperado el resuello, nos dejamos caer por un camino terrizo en buenas condiciones que lleva a la cuasi confluencia de los ríos Padrón y La Cala.

15charca (3)ph
Solo el cielo sobre nosotros

15charca (4)ph2
Observe el lector, al fondo, la presencia del Peñón de la Ignominia

Lo evidente es lo evidente y no necesita muchas explicaciones. La lluvia caída estos días hace que los arroyos bajen la mar de contentos. Nada desde luego que nos pudiera echar atrás. Así que después de vadearlos unas cuantas veces, mojarnos los pies, cargar a hombros las bicis y echar unas risas, hemos llegado algo más allá del Quinto Molino, lugar donde es de todo punto imposible seguir con cabalgadura.

15charca (11)ph

15charca (23)ph

Las hemos amarrado de forma segura para adentrarnos en la garganta por la que baja el arroyo. Ahora, además de los pies, también nos mojamos el culo.
En ocasiones nos valimos de las ramas de los arbustos para poder colgarnos y seguir río arriba.
Pero al fín llegamos a la famosa charca, donde por cierto no había ninguna extranjera. Ni nacional. Sólo estábamos dos tontos muy tontos, pero que se lo estaban pasando de puta madre.
Para dejar constancia de la hazaña, nos hemos afotado.

15charca (13)ph

Luego tocaba desandar el camino. En algún punto me he detenido para mangar unos cuantos limones. Antonio no ha cogido ninguno pues los lugareños tienen de sobra en sus casas. A decir verdad, la mitad de los limones que aquí se producen –una ingente cantidad- terminarán tirados en el campo o malvendidos.

15charca (14)ph2

Como el camino de regreso era prácticamente en descenso, seguía haciendo frío, y el sudor y la mojada se han secado sobre mi cuerpo, ahora tengo la garganta hecha una mierda.
Ha sido el precio. Barato… desde luego.

Enlace gps del trazado,
https://www.runtastic.com/es/usuarios/juan-dominguez-1-5/sesiones-deportivas/383199647