Quiero comenzar este cristalito agradeciéndo a mi amigo Enrique que su respuesta, siempre que de mí recibe una propuesta arriesgada, sea la misma: Adónde vamos? Y no crean que no es de agradecer, lo es. Tanto como su amistad.
Porque los antecedentes que teníamos no es que fueran malos, eran peores. En octubre de 2022 atacamos el reto de subir al Totem del 13, que el grupo de senderismo Pies Negros había tenido a bien colocar donde pocos pudieran visitarlo. Pueden leer aquello en este mismo Blog… ya saben, octubre de 2022.
Poco preparados, desinformados, Enrique convaleciente de un covid, un tanto inconscientes, aquello fue, cuando menos, un mal trago. Pero de las derrotas se aprende; y nosotros aprendimos.
Así que esta vez, en manos de una señora interesantísima que responde a las iniciales IA, nuestra meta era llegar -con el menor daño posible- a otro totem, el de La Bestia, situado por la Legión en los confines del mundo conocido. Tanto en los confines está que casi se salen del mapa por el norte.
Pero si la vez del Totem del 13 el destino y nuestra poca previsión nos “la metió doblá”, como dicen en mi pueblo, esta vez fuímos de sobrados desde el comienzo hasta que nos sentamos ante las cervezas de rigor con las que siempre acabamos nuestras aventuras.
Y ante unas Alhambra 1925, y unas tostas de jamón que no se las saltaba un gitano, nos reímos a gusto de lo bien que aprendido lo aprendido, convertimos una escalada infame en un paseito agradable, una calor sofocante en un día de primavera, y una brisa suave en un viento huracanado. Y no soltamos una palabra más si no es en presencia de nuestro abogado.



